De vuelta al ruedo

30 06 2007

Después de mi relación con “J”, solo me queda una gran pregunta: qué diablos hacer con tanto tiempo libre.

El dolor ya pasó, no voy a negar que hay momentos en los que pienso en “J”, en sus brazos y en lo genial que era el sexo juntos, pero ahora, mirando la televisión me doy cuenta que mi situación no ha cambiado mucho.

Sigo tragando chocolates como desquiciada, mirando películas en la televisión, la botella de vino al lado, en pijama, en resumidas cuentas, hecha un guiñapo.

Mi relación ya terminó pero mi cerebro parece no haber procesado la noticia tan rápido como mi corazón. Necesito salir, liberarme, olvidarme que tal vez me enamoré en algún instante de “J”, necesito quitarme este pijama que más parece bandera de depresión que ropa de dormir y salir a la calle y gritar que soy una maldita soltera y que quiero divertirme.

He wasn´t -Avril Lavigne





Goodbye to you

24 06 2007

Cuando necesitas haces tripas corazón y borras su nombre hasta de la última página de tu diario.

Cansada de lamentarme por lo rincones, cansada de llamarte y colgarte, decidí tomar una botella de vino, un par de cigarrillos y un encendedor. Miré tu foto esta mañana en mi velador y me dije a mi misma que ya era tiempo de un cambio, que debería dejar en el olvido, esos momentos en la cama en los que deseábamos que el sol no apareciera por la ventana.

Con media botella de vino en la sangre escribo este post para creerme lo que he hecho, lo que he dicho y lo que haré después de esta ruptura que no me mandará a terapia con un psicólogo pero que me desatará definitivamente.

Agarré tu maldita foto, esa en la que tienes cara de paparulo mirándome. Fumándome un ‘pucho’ le hice un agujero en tu cara, borrándote de mi vida, armé una pequeña fogata y me deshice de todos los cachivaches que conservaba de esta relación.

Comencé con tus polos ridículos, las fotos del viaje a Avellaneda, las cartas y hasta el pollito que ganaste en una feria fue incinerado. Agarré mi celular y borré todos tus mensajes, tu nombre, tus teléfonos, hasta saqué el sticker de Pascualina que me recordaba a ti.

Entré en la computadora, abrí el messenger, te eliminé, te puse no admitir y borré todo rastro de tu presencia, en mi vida, ahora no eres nada, ni siquiera un recuerdo en mi almohada, la aspiré.

El vino me está abriendo los ojos o cerrándolos, no lo sé, solo entendí que gritaré mi libertad a los cuatros vientos, olvidaré cada una de tus palabras y mandaré al diablo a ese ser deprimido que habitaba en mi, porque desde que te fuiste, soy más feliz.


Since you been gone – Kelly Clarkson





Soundtrack del Olvido

23 06 2007

Existen canciones que te parten el alma al escucharlas, que son capaces de despertar ese joven Werther que todos llevamos dentro. Esas melodías, esos llantos que claman por un amor que se fue y que jamás volverá.

El reloj no da vuelta hacia atrás, a veces los “hubiera” son una estampilla pegada en tu frente que repetidas veces te destroza el cerebro y no te permite mirar más allá. Paso por unas semanas oscuras, unos días sin sol, unas horas sin fuego, unos minutos que sin importarles mi dolor pasan lentamente recordándome cuando se iban veloces cuando estábamos juntos.

Si bien ya no estoy en tus brazos, ya no tengo tus abrazos, ya olvidé parte de tu rostro y de tus caricias ando soñando con esa llamada que diga “volvemos” o que solo es para saber como estoy o con la típica excusa de que olvidaste algo en mi cuarto y tienes que recogerlo y que verme sería un plus.

Estoy diciéndote “Llámame” pidiéndole permiso al teléfono para llamarte, lanzándolo con furia contra las paredes y escondiéndolo en los lugares más exóticos para hacerme la ciega y no saber que tu número aún sigue en mi chip.

Estoy como Janis Joplin pidiéndote que me llames porque un hombre y una mujer se necesitan y aunque no quiera admitirlo ahora y no vaya a decírtelo jamás, yo siempre te necesité.





Freedom

16 06 2007

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Empecé a escribir en está bitácora desde ayer porque quería un espacio para poder botar todo lo que pasa por mi cabeza sin sentirme culpable de desvirtuar un blog como Abstracciones que empezó a convertirse en un diario más que en la vitrina de mis ocurrencias artísticas, mis libros favoritos y demás.

Todo se derrumbo dentro de mi, dentro de ti, hasta el mal tiempo ya, me sabe a miel, me sabe a miel, lloraba la radio mientras divagaba entre mi estupidez por creer en amores de cuentos de hadas y mi patética forma de decir que me siento sola y que sufro por eso. La radio sigue llorando, mis ojos están estáticos mirando el pasar de los autos y las botas de una chica que ya quisiera yo tener en mis pies.

No quiero analizar el por qué siempre terminó sintiendome culpable por cada ruptura que tengo en mi vida amorosa (si se le puede llamar vida a amorosa a enamorados que duran menos de un mes) tal vez porque me es muy díficil expresar algún tipo de sentimiento o porque prefiero dormir a pasar una tarde entre abrazos y besos.

Hoy me reventé el 10% de mi sueldo en alcohol, en cada uno de los vasos brindaba por está libertad que me fue otorgada sin que la pidiera y de la que ahora disfruto, digo disfruto porque ayer entendí que estar soltera en Lima significa deambular en un bar esperando a que algún incauto o “vivo” te recoja.

Parecía un perro sin dueño caminando con mi vaso de chela helada y la mirada perdida, bailando sola y pensando que tal vez en algún momento recuperaría la conciencia y me olvidaría del derrumbe que ocurrió antes de ayer, de ese derrumbe que aún no olvido, de ese edficio de mis sueños caídos.





Catarsis

9 06 2007

Me dijiste que somos como esos edificios que se llenan de humedad y que tarde o temprano terminan por resquebrajarse y caer, que era mejor que ambos nos olvidemos de todo y no volvieramos a mirar a atrás que tú te subieras a tu auto y yo volviera a mi casa en combi meditando sobre si este maldito año que estuve contigo sirvió de algo.

No siento el corazón, pensé, se me enfrió el pecho, me dije, nada de eso, se llama melancolía, se llama tristeza, se llama maldita sea por qué no fui yo quien terminó primero.

Te extraño, necesito tus manos en mi piel, tus soniditos cuando te besaba el cuello y cuando caías rendido a mis pies con una simple sonrisa, no tengo ese poder ahora, como dijiste nuestros castillos en el aire se vinieron abajo y yo no estuve en el derrumbe, solo estabas tú.

Nadie me aviso, nadie me dijo, ¡Hey tu relación se viene abajo!, tal vez si lo sabía, tal vez si lo entendía, solo no quería ver como esos ladrillos que me costó tanto acomodar se caían como un castillo de naipes.

Ni siquiera tuvimos un adiós en esa cama de hotel, en ese cuarto 303, en esa penumbra que nos ocultaba de mis padres y sus prejuicios, que ocultaba tus condones y tus gritos de placer.

Ahora veo el edificio en el suelo, me restriego los ojos, Lima sigue con su cielo neblinoso y yo sigo sintiendo que no me avisaron que ese derrumbe ocurrió ayer.