Crees que no puedo terminar esta historia, que ando divagando entre si enamorarme de ti y pedirte ser la única o simplemente mandarte al diablo y olvidarme que alguna vez fuimos amigos y nos tomamos unos tragos en el bar frente a la universidad.
Lo siento, R, te agradezco el interés pero prefiero ser la amante lesbiana de alguna chica a pedirte ser la única o comer los desechos de mi perro a enamorarme de ti. Eres un excelente amigo, te adoro y lo sabes, pero las cosas fueron claras desde que empezó esta aventura entre las sábanas. Tú no eres mío, ni yo soy tuya, yo le pertenezco al mundo y tu le perteneces a ella desde hace tres años, así que no te hagas el sentimental.
Calculé todo para decirle estas palabras sin caer en vacilaciones, sin pensar en herirlo y de paso destruir esa amistad que nos unió desde que nos conocimos esa noche cuando me vio pasar con la vista pegada a un libro de texto, desde que me preguntó, ¿Qué lees fiorellita?
El vaso de vino al lado parece ser un buen consejero al momento de ser franca, de decirme qué tengo que hacer y qué no hacer. Levanto el teléfono, “R ” me contesta feliz, me pregunta si me gustaría intentar hacerlo por atrás, la primera respuesta que se me ocurre es: olvídalo baby.
¿Por qué? Ya me cansé, te dije que este juego terminaría y tu enamorada, debo decirlo, me cae muy bien, no puedo con mi conciencia y no puedo más, entiéndeme por fa. No sé por qué inventas excusas tan tontas, mejor hubieras dicho que no quieres y punto. Te entiendo flaca, te entiendo, bueno no importa pero qué dices si nos despedimos. ¿Que???!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! este chico anda en drogas. No, no puedo, se terminó todo, amigos y nada más y tú lo sabes. Esta bien pero no estoy contento con esto. Yo sí.

