Niña mala II

19 06 2008

“Solo quería conocerte”. Yo no sé siquiera si me conozco. Me dices que solo quieres buscar en mí y, tal vez, encontrar eso que vienes buscando desde que descubriste que estar enamorado no apesta y que solo no te las arreglas bien. Llevo dos días pensando en cómo responder este reto, en cómo decirte sin lastimarte y sin lastimarme que no puedo, que no tengo 17 años y que no puedo pretender tenerlos. Que los arrumacos y los “te amo” por decir ya no son parte de mí, que ahora espero a un chico que sea part time amigo y part time amante, que no me gusta preguntarte si puedes salir, si te va bien en la academia y si ya sabes que quieres estudiar.

La caminata y los besos estuvieron maravillosos pero amigo no puedo corresponder a tus deseos, no soy la princesa de tu cuento y tu no eres él. Quieres conocerme, a mi me encantaría conocerme pero como ves ando en eso. Sorry, por faltar a mi promesa de no contar tu historia pero como ves no puedo con mi genio y tú no puedes con el tuyo, encontrarme en Internet y luego dejarme esa frase logró que estos dos últimos días se conviertan en una especie de reflexión de lo que siento. Y creo que te mentiría si siguiera viéndote a escondidas y esperando a que crezcas.

Sabes que por ahora ando pensando en las estrellas y en conocer ese lado mío al que tanto le temo, que salir a la puerta de mi casa o darte un beso a escondidas en la cocina no es exactamente la idea de una relación ideal. Lo siento, pero no puedo ser la princesa que quieres y por favor deja de decirme “baby” que suena muy gay en tus labios.





Niña mala

14 06 2008

Te vi, sabías que no quería algo serio, que quería caminar por Madrid y llegar a Basadre mirando las estrellas, besarte en medio de la niebla y desaparecer con el alba. Insistes en llamarme y sabes que ya alcé vuelo a los brazos de Morfeo.

Te apago el celular, eso de “tu y yo” jamás pasará, el “nosotros” es utópico y el mañana en tu cama no está contemplado en mis planes. Te besé, te dije que era una apuesta con unas amigas, chicas a las que fingí conocer solo para pasar la noche, esa noche contigo.

Fue divertido, solo quería caminar con alguien, pasar un rato agradable, enamorarme de las tonterías que decías, saber que aunque sería pasajero lo disfrutaría por que solo quería eso, un sueño, una esperanza. Me la devolviste y cual peregrino salí de tu casa para partir hacia ese mundo en donde las noches son lúdicas y el sueño huele a alcohol.

Mi teléfono no deja de sonar, sigues llamándome como si tuviera alguna respuesta para ti, me preguntaste si escribiría sobre ti, y qué puedo decirte, no pude cumplir mi promesa. Esas 6 horas fueron increíbles y aunque solo nos besamos una vez, sabes bien que a mis 23 no estoy para jugar a ser la primera novia de un chico de diecisiete.





No se me hace fácil

7 06 2008

No se me hace fácil, no pensar en todo eso que vivimos, en esas páginas teñidas de rojo que escribimos, ni en ese amanecer cerca al mar. Me provoca verte, mi melancolía me tiene presa y tú eres solo un nombre más en mi agenda.

El derrumbe dejó más de un damnificado y yo fui la que quedó mutilada sin sentido, ni razones para seguir moviéndome en esta selva llamada vida que cada día me tiene más perdida. Anoche escuché esa voz, esa frase que me dijiste la primera vez que me besaste.

Se lo escuché en labios de un infame que me tenía abrazada. “Puedo volver a besarte”. Mi cuerpo se encogió y pedí permiso para huir. Salí corriendo como perseguida por tu sombra, gritándole a los fantasmas que ya no te quiero, que te olvidé y que me dejes en paz.

Llegué a casa y curé con vino esa cicatriz que todavía sangra, que tiene tu inicial y que aún no se borra de mi espalda.