“Solo quería conocerte”. Yo no sé siquiera si me conozco. Me dices que solo quieres buscar en mí y, tal vez, encontrar eso que vienes buscando desde que descubriste que estar enamorado no apesta y que solo no te las arreglas bien. Llevo dos días pensando en cómo responder este reto, en cómo decirte sin lastimarte y sin lastimarme que no puedo, que no tengo 17 años y que no puedo pretender tenerlos. Que los arrumacos y los “te amo” por decir ya no son parte de mí, que ahora espero a un chico que sea part time amigo y part time amante, que no me gusta preguntarte si puedes salir, si te va bien en la academia y si ya sabes que quieres estudiar.
La caminata y los besos estuvieron maravillosos pero amigo no puedo corresponder a tus deseos, no soy la princesa de tu cuento y tu no eres él. Quieres conocerme, a mi me encantaría conocerme pero como ves ando en eso. Sorry, por faltar a mi promesa de no contar tu historia pero como ves no puedo con mi genio y tú no puedes con el tuyo, encontrarme en Internet y luego dejarme esa frase logró que estos dos últimos días se conviertan en una especie de reflexión de lo que siento. Y creo que te mentiría si siguiera viéndote a escondidas y esperando a que crezcas.
Sabes que por ahora ando pensando en las estrellas y en conocer ese lado mío al que tanto le temo, que salir a la puerta de mi casa o darte un beso a escondidas en la cocina no es exactamente la idea de una relación ideal. Lo siento, pero no puedo ser la princesa que quieres y por favor deja de decirme “baby” que suena muy gay en tus labios.

