Tu sombra

22 08 2008

Qué iba a saber que el lunes no aparecería, qué mejor!, me dije y luego pensé en cómo volver a conversar como una persona con M después de la horrorosa choteada que me dio. Decidí no hacerme problemas y seguir con mi extravagante vida de alcohol y ‘amigos cariñosos’.

Ese mismo día me encontré con A en el msn y me dijo para revolcarnos en su cama como conejos en plena primavera  con las ganas que tenía de levantarme el autoestima después de ser choteada acepté sin pensarlo dos veces.

Tenía sus brazos en mi pecho, su boca en mi cuello y a cada paso que avanzaba me sentía volar, sus palabras, su respiración, sus besos, las frases, nuestros cuerpos desnudos, mis medias del Barcelona, mis ojos mirando el techo y él preguntándome si llegué.

A me hizo esa pregunta y solo le respondí que él se daría cuenta y me dijo cómo me voy a dar cuenta si no te conozco. Esa respuesta me hizo notar lo vacío que eran los movimientos y ese falso placer que uno siente cuando en realidad ni un pelo se te eriza.

Lo que M representaba para mi estaba empezando a afectarme, esa idea loca de que  podría sentir algo más que un mero gusto o una sacada de clavo. M no es la respuesta, obviamente, esta descartado por la choteada olímpica que me dio pero sin querer me hizo notar que tal vez ya es momento de dejar el sexo sin sentimiento y empezar a sentirme a gusto sin mis amigos cariñosos y sin una botella de vino al lado.





Choteada

20 08 2008

Eran las 9:30 de la noche del viernes, caminaba por Metro de San Miguel cuando se me ocurrió llamar a An y preguntarle qué hacía, me dijo que estaba en cama enfermo y que no podía salir. Mi primera opción tenía un resfríado que no lo dejaba en paz. Seguí caminando y pensé en llamar a Ra luego lo medité mejor y decidí no hacerlo.

Crucé al frente y mientras caminaba por Tottus pensé en Mi, un ex enamorado y uno de los mejoress amigos que tengo y me preguntaba si podría salir de su casa para pasear conmigo bajo la garúa.

Sabía que Mi estaría en su casa y que era seguro que lo encontraría y caminaríamos y mientras él me decía cosas sin sentido, yo estaría disfrutando del paisaje que te regala una ciudad que vomita humedad en invierno.

Entonces decidí emplear mi arma, agarré el celular y escribí: Hola qué tal? Qué planes para hoy? Y esperé. Caminé en dirección a su casa y a los pocos minutos me llegó un mensaje: Hola! Todo bien, nada ver una pela nada más. Felicísima por la noticia le escribí: Y si sales de tu casa y salimos por ahí a tomar un café o algo.

En eso mi celular volvió a vibrar y cuando miro el remitente era M, si el mismo M, ese M que me dijo que le gustaba, entonces dije no pierdo nada chequeando que dice y la respuesta fue contundente: Te agradezco el mensaje pero ya quedé con unos patas, pero quedemos para otro día.

Me cayó como un balde agua fría, esa fue su manera polite de decirme oye sabes qué no me dan ganas de salir contigo así que sorry pero inventaré una excusa para salir del paso. Después de leer ese mensaje en la vida iba a decirle que me equivoqué de M, que el mensaje de la salida no iba para él sino para Mi, mi amigo.

Escribí: no te preocupes, fácil un sábado salimos, diviértete. Fue la manera, más estúpida y correcta que encontré de no quedar como una completa ímbecil, aunque claro está que ya me gradué de todos los insultos referidos al intelecto que existen.

Después del bochornoso incidente, regresé a mi casa con ganas de darme de golpes contra las paredes de mi cuarto.





El escape de los muchachos

9 08 2008

Estaba disfrutando de una tarde de canchita y gaseosas con Re, mi mejor amigo, en el cine, mirando Sex and the City. Por cierto, no me identifico con Carrie Bradshaw, yo soy más una Charlotte con algo de Samantha. Volviendo al tema, estábamos felices ambos riéndonos a morir con la película y A me llama.

Le digo que estoy en el cine, en ese momento mi cerebro solo podía pensar en lo hermosa que se veía Sarah Jessica Parker en el vestido de Carolina Herrera. Muy en el fondo lo sabía, se trataba de nuestra placentera tarde.

Me mandó un mensaje que decía: te voy a mandar otro mensaje leelo sin que nadie sapee. Obviamente que nadie en este mundo mira mi celular a parte de mi, ese teléfono es como una extensión de mi cuerpo es el diario que no tengo y la agenda que no cargo.

Un minuto después ya sabía de que se trataba el asunto, A temía que uno de sus viajantes se escaparan y que dentro de quince días empezarán los problemas típicos del “no me viene”.

Loquita (por qué me dicen loca??) para evitar cualquier contratiempo después de lo del martes, te he comprado Postinor. Dime para dejartelas en tu casa, un beso.

Le respondí que a las 10:30 estaría en casa y que lo esperaba. Después de eso me concentré en las cuatro amigas que me encantaría tener.  Volví a casa, le escribí un mensaje diciéndole, te espero.

Mientras esperaba su llegada, se me vino a la cabeza esa tarde, esas fabulosas seis horas que pasamos juntos en su cama, riéndonos de todo y con todos. El incidente del condón y una pregunta inesperada apareció en mi cabeza ¿Te gusta? ¿Y M?