Lo mejor de los cinco continentes

13 09 2008

No, no señores, no lo encuentras en Ripley, lo encuentras en un bar barranquino. Me fui de excursión con tres amigas del colegio a buscar algunos finos lomos extranjeros pues la carne nacional últimamente no paga.

Llegamos al lugar en cuestión y mi conciencia me decía que me portara bien que tal vez si realizaba una buena acción al final M volteraría a mirar Bah! eso no va ocurrir ni en 700 millones de años.

Así que hice lo usual, sentarme estrátegicamente en la barra y esperar. A mi lado, una chica bien pero bien fea, dientes torcidos y cabello negro grasoso, se besaba de lo lindo con un francés; al menos eso parecía, que no estaba nada mal.

Cy me dijo: Mira F si ella puede, nosotras de hecho que podemos. Dicho y hecho, a los 5 minutos, un rubio, fornido me miraba fijamente. Caminé hacia el baño y me interceptó. Lo tenía. Nos pusimos a bailar un merengue sin dejar de sostener la mirada y en medio de un regaetón, me besó.

Me sentía tan pequeña en sus brazotes que simplemente me dejé llevar por la situación, ahi estaba yo, chapando con un gringo del cual solo sabía que se llamaba Constantino y que era ruso, el resto a quién le importa.

Estaba en el cielo, V me miraba entre horrorizada y normal y Cy no podría creer que hubiera agarrado con el primer prospecto. A mi me daba igual, tenía las hormonas hirviendo y un par de besos no hacen daño a nadie.

Después de más de tres canciones, me di la vuelta para bajar y ahi estaba Jo mirándome. Un chico de mi trabajo estaba en el bar y ya me había visto, bueno eso no sería extraño, a no ser que M estuviera ahi.

Yo y mi gran bocota, Jo me miró y me saludó con la mano, yo me volteé y sonreí. Lo vi, ahi estaba en la barra con tres chicos más del trabajo. Me jodí, la jodí, estoy jodida. Que jodida ni que ocho cuartos (no sé quién diablos inventó esa frase que tiene términos matemáticos) seguí chapando con mi gringo.

En eso mientras Constantino me decía no sé qué al oído, M me vio. Me congelé por instante y le agarré el rostro al ruso y lo besé con fruición como si fuera el último beso que recibí en mi vida. Eso era, friégate M, tú y las estúpidas sensaciones se van al carajo.

Le dije a Constantino que iba al baño, caminé sintiéndome libre, la maldición se fue, volví a ser la misma de siempre, la chica sin compromisos, indepediente que disfruta de los besos peregrinos y a la que no le importa nada más que su libertad.

Caminaba en dirección al baño cuando me choqué con M, Hola – hola, iba a seguir de largo y me detuvo.  Que bacán encontrarte aquí – si que mostro, oye sorry pero voy al baño – te veo en un rato- si claro. Me fui, cerré la puerta del baño y fui feliz hasta que Cy llegó y me dijo: oye por que caes con ese ímbecil- por que esta bueno, es ruso no lo entiendo y a mi normal – ah bueno, ya no estes con él y vente con nosotras.

Me fui con Cyn a la barra y lo vi, lindo, ojos claros, sonrisa, cabello negro, un inglés, super caballero. Me invitó un trago y para mi mala suerte M se sentó justo a mi lado. Lo ignoré y mientras hablaba en inglés con Shaun, M no dejó de mirarme. Al final de la noche, Shaun y yo decidimos volver a vernos. Cuando salía del bar, M me tocó el hombro y me dijo: Entonces no soy el único.


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