Piensa, piensa, piensa

23 12 2008

Caminaba con mi mp3 al oído escuchando Aces High de Iron Maiden, pensando en el concierto de la banda que será en marzo, cuando sentí una mano en el hombre. Me quedé fría y pensé: Ya fui, cuando volteé a punto de insultar al atrevido que me tocó y me quedé frente a frente con J.

Era él, estaba ahi mirándome y sonriendo y como avalancha de nieve los recuerdos de sus besos, sus abrazos y los buenos momentos que pasamos juntos se me vinieron encima, cuando iba responderle con una sonrisa, apareció una figura diminuta (por que no pasaba del metro cincuenta) y delgada detrás de él.

Hola, le dije y J sonrío y me abrazó. Hola ¿Cómo estas?, me preguntó y yo solo pensaba en esa figura a su costado que me escrutaba. Le dije que estaba bien que acababa de realizar mis compras navideñas y que todo bien y que cómo estaba. J me respondió diciéndome que bien y me contó algo acerca de su trabajo pero seguía sin decirme quién rayos era esa enana a su lado.

Hasta que el Ommpa Lommpa (la chica) lo miró como preguntándole a qué hora me presentas ímbecil.  J la miró y me dijo, ella es Y, una amiga del canal, la saludé y ella me dio una mirada asesina. (Ah! no encima que eres un piojo humanizado no me vas a venir a mirarme mal, enana mal vestida) Me respondió el saludo con frialdad y contrataqué, J por qué no salimos a tomar un café o tienes algo que hacer, J volteó a mirar a Y y yo traté de alizarme un poco el cabello que lo tenía revuelto y mostrar mi mejor sonrisa.

J me dijo, ¿nos acompañas? Y quiere comprarle algo a su mamá, la acompañamos y luego nos tomamos ese café. Mi sonrisa se amplió el doble de lo que estaba y creo que Y pensaba en cómo asesinarlo pues le dio una mirada que como dice una conocida salsa, si su mirada matara, J estaría en el cielo.

Caminamos, le compramos una blusa a la mamá de la chica, Y lanzó los puñales de la ruptura de ambos hace un año y que por qué habíamos terminado, yo le respondí ” no lo sé hacemos tan buena pareja”, sonriendo. J se divertía con la conversación, hasta que decidió que era el momento en que nos quedarámos solos.

Y ese es tu carro, la chica lo miró y le dijo ¿Qué ya me botas? J titubeó y luego le dijo que no era eso sino que quería conversar conmigo, que no me veía desde hace tiempo y que teníamos que ponernos al día y bla, bla, bla, bla.

Y se fue y yo canté victoria, J me llevó a un cafecito a la luz de las velas en el parque Kennedy. Estuvimos charlando horas de horas y como a la medianoche, me dijo: Sabes que leo tu blog casi todos los fines de semana. Me congelé, me jodí, pensé.  Le contesté que a veces publicaba y a veces no y cuando ya me disponía a contarle un cuentazo, me besó.

Me estremecí entre sus brazos, su aliento, su ojos, cuando abrí los míos, me dijo al oído. Yo tampoco te pude olvidar.  Le decía que era imposible, que nosotros, que la persona que soy ahora no podía ser la princesa de su cuento, que si leía mi blog entonces sabía de mis andanzas y me volvió a besar.

Me importa un pepino si te haz acostado con medio Lima, (Tampoco, tampoco, la mayoría eran extranjeros) pero quiero intentarlo de nuevo.  ¿Intentarlo? estas seguro, me dijo que sí que no lo pensaba más, que me extrañaba y que estaba harto de pensar en mi y no me atreverse a levantar el teléfono.

Me quedé muda, no sabía que decirle, no sabía cómo decirle que sentía millones de cosas, que mi cerebro estaba más enredado que el nudo de un ahorcado y que en estos momentos solo sabía mi nombre. Atiné a decirle que nos llamáramos todos los días y que lo pensaría.

Ya pasaron tres días y aún lo estoy pensando…





¡Con las chicas no se juega!

14 12 2008

Salí por unas semanas con S. Recorrí calles enteras, pasé frío y me reí como hace tiempo no reía. S tenía todo lo que me gusta en un chico, guapo, alto, espaldas anchas, cuerpo de deportista, seguro de sí mismo y con un buen sentido del humor.

Pasamos tres semanas increíbles, recorriendo bares miraflorinos, saltando en el trampolín de mis primos en su casa de La Molina como dos niños. Todo estaba bien, era el candidato perfecto a convertirse en mi enamorado pero como dicen tarde o temprano la paja o la bolsa de pelo aparece.

Un sábado le dije que no podía salir porque me sentía mal, (era cierto tenía fiebre y ganas de desaparecer de la faz de la tierra) y él me dijo que se quedaría en su casa. S salió esa noche y se fue a un bar donde estuvo coqueteando con una guapa joven de cabellos castaños que para su mala suerte era una de mis mejores amigas.

Por supuesto, que V no sabía nada de nada de que S y yo teníamos algo, pero después de ver unas fotos que coloqué justo esa noche en mi Hi5. V me llamó y me dijo que S y ella, bueno, habían estado besándose como dos desquiciados, bebido hasta morir y que en algún momento de la noche, él le dijo para ir a ‘otro lado’.

Recuperada de mi gripe, empecé a elaborar mi plan. El lunes, S se apareció en mi casa con un paquete de chocolates y una gran sonrisa en los labios. S estaba súper tranquilo y feliz, nos estuvimos besando y le dije ¿Vamos a mi cuarto?. (ningún hombre en la tierra rechaza una invitación como esa)

Abrimos la puerta de mi habitación, le saqué el polo y le abrí los pantalones, en eso de detrás de la puerta apareció V. S se congeló al ver a V , quien con una cámara fotográfica lista capturó el momento. S, frío, me preguntó ¿Qué pasa?. Cómo decirlo delicadamente, S te presentó a V, una de mis mejores amigas del colegio. S acababa de morir hace unos segundos, más blanco que un papel retrocedió con el rostro más pálido que un cadáver pero tratando de recuperar el aliento atinó a decir: Hola, mucho gusto.

V fue al ataque: ya nos conocemos o no? Recuerdas, la fiesta?. S volvió a su estado anterior y yo contrataqué: ya que establecimos que se conocen y que eres un maldito pendejo, puedes irte. Me das mi polo por favor. No cholo, esto se queda de recuerdo. No jodas y dámelo. Lancé su camiseta al patio y mi perro la atrapó. Si quieres, quítasela a I. Ahora lárgate.

S se fue a empujones de mi casa, los vecinos salieron a observar al chico que con los pantalones aún abiertos era expulsado cual rata a la calle. Espero que si me pasa algo así a mí, estés a mi lado para planear una venganza tan buena como esta, me dijo V aún riéndose.

Actualización: Para mala suerte de S, no solo se fue semidesnudo de mi casa, también sin su celular,  dos ladrones lo asaltaron a dos cuadras de su vivienda en San Borja. Bad Luck!!!





Idas y venidas

11 12 2008

Hace pocos días falleció T, la abuela de mi primer enamorado M, y tuve que ir al velorio a acompañar a R, mi mejor amigo y hermano de mi ex. Los días de juerga se paralizaron cuando mi hermana me dijo: ¿Sabes que falleció la abuela de R?

La miré y corrí hacia el teléfono y marqué. Esperaba que no fuera cierto, su abuela vivía con él y cada vez que lo visitaba conversábamos sobre su vida. Era una niña pequeña disfrazada de anciana con una sonrisa permanente en el rostro y una mirada muy dulce.  Al escuchar su voz en el auricular supe que mis esperanzas se habían ido al tacho.

El día del velorio me aparecí como un fantasma y sentí ciertos ojos en la nuca. Los primos de mi ex tenían su mirada clavada en mi. Entonces mis defectos empezaron a aparecer, estaba gorda, sin el brillo de mis 16 años y vestida totalmente de negro parecía un globo fúnebre.

Le toqué el hombro a R esperando que me dijera que abandonáramos la sala. Algunos rostros conocidos me miraban y las imágenes de mi pasado de novia modelo del hijo primogénito de una familia empezaron a aparecer como globos de agua.

La primera vez que conocí a esta familia, tenía 16 años, diez kilos menos y más pecas. Tímida y con una sonrisa que me aseguraba la mayoría del tiempo salirme con la mía, apreté manos, di besos en la mejilla y quise que la tierra me tragaba mientras lo hacía.

Pese a todo el roche inicial de ser la nueva en la familia, ellos me recibieron muy bien y eso a mi me hizo sentir en el cielo. Desde entonces me convertí en esa valla alta que todas las enamoradas de M tienen que pasar. La nueva novia no es tan fea como su antecesora, su único defecto de esa noche fue estar amarrada y cuasi pegada como chicle a M en pleno velorio, olvidándose de que se tienen que guardar ciertas formas de acuerdo al lugar.

La familia se acordaba de mi, el viudo me dio la mano y me agradeció por acompañar a su familia en estos momentos de dolor. Me sentí bien recibida como siempre, aunque ahora era más un fantasma oscuro que rondaba alrededor de R, que tenía un pasado innegable y una ruptura de precedente.

M creyó que lo engañé con uno de mis mejores amigos (cosa que no hice porque tengo estómago!!! Mi pata si es buenísima gente pero siendo sinceros agraciado no es!), me terminó y estuvo con una chica dos semanas después de acabar su relación conmigo. El día de la fiesta de su hermano me vengué y traje al psicópata con el que salía en esa época a su casa para lastimarlo. Nuestra historia fue de mal en peor, después de que me besara en mi cumpleaños y pensé que volveríamos, M se olvidó de una cita que teníamos y se fue al teatro con un grupo de amigos, le mandé una cachetada con nombre propio: me convertí en la enamorada de uno de sus amigos.

Todos estos hechos conscientes o inconscientes analicé en esas dos horas y media que estuve en ese lugar. Apoyando a R y diciéndole que aunque pasen miles de años siempre estaré a su lado porque lo mejor que la relación con M me dejó, fue él y la amistad con su familia.