Puedes explicarme, ¿Qué rayos te vio?

31 01 2009

“¿Qué haces viendo eso? – preguntó mi madre al verme tirada en mi cama con un bote lleno de canchita, una Coca Cola de medio litro y muy feliz mirando un partido de fútbol. Escribo sobre deportes, leo libros y revistas deportivas (de buena calidad no cualquier tontera), respondí. Mi madre me dio su perorata de que debería usar sandalias en vez de zapatillas, que debería lucir siempre bella y lozana e invertir mis días en algo tan productivo como leer Seventeen, Cosmopolitan (donde te enteras cómo hacer feliz a un chico en la cama, cómo si se necesitara un manual para eso), Vogue y otras tonterías que solo las ojeo cuando aparece un cantante.

Después de una perorata de 10 minutos, le dije hace 23 años que estamos en lo mismo, no crees que ya te debes resignar. Además, no es que solo me interesen los deportes, también veo documentales, amo el cine, la literatura, la pintura y la música pero esas últimas tres cosas para mi madre son irrelevantes sino las acompaño con unos tacos número 7, un poco de rubor en las mejillas y una risa insulsa acerca de los chistes de algún cacaseno que solo tiene de cerebro un maní.

Lo digo a mucha honra soy una chica a la que le gusta estar cómoda y a la que le gustan algunas cosas de chicos. No tengo ningún problema en admitir que modelo está fuertaza o que esos malditos zapatos de taco hacen que mis pies estén tan apretados como los jeans de Jessica Simpson.

Las palabras de mi madre sobre mi estado actual (echada patas arriba en mi cama y peleándome con los comentaristas deportivos) me hizo a pensar en mis relaciones anteriores. En cómo pase de ser el mejor ‘amigo’ de mis enamorados a convertirme en la chica que los hace decir “Guau, mi amor eso fue increíble” (y que conste que no me estoy creyendo la gran cosa, la verdad es que los que trabajan más son ellos)

Antes de conocer a J yo no tenía ni un maldito polo con escote, solo usaba jeans, polo y zapatillas, mi uniforme predidelecto. Lo mismo me pasó con M, con F, con A y con muchos más, no tuve que leer Cosmopolitan o Seventeen para que se fijen en mí, bastó una conversación, muchas risas, algunas salidas y listo, nos enamoramos (al menos, eso creímos) y la pasabamos bien durante los meses (o semanas) que duró.

Miles de mujeres en el mundo creen que tener la figura perfecta, les garantiza el hombre perfecto, que riéndote de las bromas del chico en cuestión y demás tienen asegurada la felicidad eterna. Pasan los años y se dan cuenta que nada es como en las revistas, que a veces un hombre busca algo más que buenos pechos y un trasero a lo JLo (antes de salir embarazada porque ya se le cayó). He visto casos de amigas muy guapas, cuyos ex enamorados terminan con chicas horribles (no exagero) y todo por que les brindan algo que mi mejor amigo F llamó “amor incondicional”, es decir, apoyo emocional, algo más que ese “pobrecito” o “no te preocupes mi amor ya va a pasar”, buscan alguien del sexo opuesto con quien conectarse.

Después de mi casi matrimonio, me puse a reflexionar en eso. No solo por lo que mi madre me repite todos los días sino también por algo que me preguntó mi hermana sobre F (el italiano), ¿Puedes explicarme qué rayos te vio?.





40 días y 40 noches

14 10 2008

Todo se oscurece y cuando tratas de cambiar, tu antiguo Yo empieza a llamarte desde el fondo de tu ser gritándote de que tiene que salir, beber y acostarse con algún desconocido para relajarse.  Decidí voltear la cara, taparme los oídos y hacer caso omiso a esos gritos que ,a veces, me llevan a gritar en el baño que desearía saber cómo carajos masturbarme sin sentirme estúpida por hacerlo.

Eso de alucinar que alguien me toca y meterme el dedo no me va en lo absoluto. Las ganas de arrancarle la ropa a cada chico que veo caminar crece cada día más. Parece que fuera parte de la película 40 días y 40 noches, donde el cuerazo de Josh Harnett tiene que pasar 40 días sin sexo. ¡Dios! que terrible, el que diga que puede aguantar sin sexo tanto tiempo y sin la necesidad de cantar I touch myself que tire la primera piedra.

Llevo exactamente 40 días sin tocar a nadie, sin besar a nadie, sin sentir otra piel sobre la mía y creo que ya empece a mirar cada ser humano como si fuera un pollo a la brasa y no hubiera comido en días. Hay momentos en que pienso en mi amiga con la que tuve un encuentro del tercer tipo pero simplemente no la encuentro.

No sé que hacer, hasta fui capaz de decirle a mi jefe que necesito que me devuelvan mis fines de semanas porque necesito acostarme con alguien, ando más caliente que volcán en erupción. Aún así quiero seguir con mi propósito de dejar de tener relaciones por mera necesidad o calentura, quiero a alguien que me haga soñar y a la vez ver estrellas cuando me de un beso, quiero a alguien que sea mi complemento y a la vez mi tormento pero ese quiero tendrá que esperar hasta que termine con todos mis demonios, empezando por este.





Expiación

23 09 2008

Hay momentos en los que te miras al espejo y no te reconoces. ¿Qué fue de esa chica que soñaba con cuentos de hadas y con príncipes en audis o ferraris (estamos en el siglo XXI el caballo está de más)? Hace dos noches me mire al espejo y no me reconocí, llegaba de una fiesta en la que no había bebido ni una gota de alcohol (milagro!) y me sentía vacía.

Me miré y pensé ¿En qué momento me volví tan cínica? ¿En qué momento empezó a gustarme este juego de besar a un extraño cada noche y no sentir nada más que sus labios y su lengua babeándome? ¿En qué momento se me ocurrió mezclar amistad con sexo de vez en cuando? ¿Cuándo fue que cree a este monstruo?

Repasé cada una de las escenas de esta catarsis y noté que esa chica desapareció en medio de su búsqueda de una cura para una desilusión. Me volví caprichosa, tal vez, hasta un pendeja sin remedio adicta al alcohol y a la juerga.

El remedio resultó ser peor y se convirtió en un estigma del cual no me desare ni cambiándome de nombre o ciudad, está ahí, está en mi, al igual que todos esos besos y esas caricias de esos tipos con los que me acosté, de las novias a las que lastimé y de los amigos que abandoné.

Mi camino se torció y terminé creando a un ser cínico que anda solo divagando entre si tener un novio o si simplemente chocarse con la realidad, mirar en su interior y darse cuenta de que traicionó todo lo que creía y que ahora no sabe quién rayos es.

No puedo culpar a J de mi problema, no puedo culpar a nadie más que a mí. Mi cinismo no tiene límites ahora me burlo de las chicas que lloran por amor, de los hombres que dicen te extraño sin pudor, me burlo de todos cuando me encantaría tener un poquito de la ilusión que ellos tienen.

La frase “hacer el amor” se convirtió en mi diccionario en algo tan simple como ir al baño y mear. Ahora cuando me gusta alguien me saboteo a mi misma para deshacerme de él sin sentir culpa. Eso de quiero conquistarte y subirme a tu auto ( insisto el caballo pasó de moda) lo veo tan fuera de mi alcance que esta suerte de expiación me hace notar que debo de dejar de caminar y vivir la vida loca para recordar quién era, antes de la ruptura, antes de la relación, antes de que mi mundo colapsara cual castillo de naipes.





El sueño

31 07 2008

Nada más debo decir que esa tarde la pasé con A en su cama y en su casa y que pese al incidente del condón, la pasé muy bien. Nos reímos y me sentí tan bien que desee que ese hombre que me miraba fuera “él”.

Lamentablemente, las piedras en mi lago de pensamientos no están tan arraigadas al fondo. A me preguntó un sábado ¿Cuándo te veo?, eso fue suficiente para que pensara en sus brazos y su pecho, es que este hombre tiene los brazos por los que toda mujer desea ser abrazada. Un par de fornidos, no como la Roca, largos y blancos brazos con un aroma que te termina hechizando.

Ahí estaba yo, en sus brazos, delicada y sobretodo feliz. Me tenía, lo hicimos y en medio de eso un maldito teléfono y un estúpido timbre comenzaron a sonar, A se desconcentró en medio de mi escalera al cielo lo cual hizo que bajara más rápido que cuando se cae un elevador.

Después de casi burlarme de su falta de concentración, y de la mía, seguimos, el soundtrack eran las voces de la película August Rush, en su cama, en su baño y casi nos bañamos juntos pero este pechito arrugó.

Bañarse con alguien lo siento un poco más íntimo, solo con J he tomado un baño y lo hemos en medio de juramentos de amor y muy felices. Estábamos tranquilos, mi tarde estaba hecha y regresé a mi casa no satisfecha pero sí contenta.

Me acosté pensando en sus brazos y una de mis malditas piedras salió a flote mientras dormía. Era M, estábamos en una fiesta, Jonathan Rhys Meyer estaba cantando en un escenario y M estaba sentado con un vaso de cerveza en la mano. Me acerqué, como siempre cual loser, y él se paró y fue por otra cerveza.

Hasta ese momento todo normal, eso es lo que haría en una fiesta normal, eso o decirme que está en medio de una conversación de adultos porque claro para él tener 29 es ser como ser años luz más anciano que una chica de 23, a su regreso me hizo un espacio para sentarme, mirábamos el concierto y me tomó de la mano, me miró y se sonrió.

En la siguiente escena, éramos solo M y yo en una cama, él sin camisa durmiendo plácidamente y yo siendo despertada por mi madre cuyo único propósito era que llegáramos temprano al médico.

Razones por las cuáles puedo haber soñado eso:

  • August Rush, en algún momento del acto sexual con A se me quedó grabada alguna escena de la película (lo cual dudo)
  • M está trastornándome
  • Tengo una fijación con él y su camisa, o sin ella.

Se los dejo a ustedes.





La canción de la borracha

28 07 2008

Unos tragos de más, un compañero insulso y un sarcasmo me llevaron a cometer locuras en un bar.  Dos direcciones en una servilleta, carcajadas hipócritas, el fondo de un vaso y tus dedos en mi. Cometí un pecado, el más grande de todos, llamar a ese chico que podría ser el inicio del fin de mi gitanía.

Agarré el celular y marqué su número, me contestó, no recuerdo lo demás. Con la mente en blanco, después de borrar cinta por tantos tequilas llegué al trabajo. No recordaba que lo había llamado, sabía que lo había hecho por que tenía su número registrado en mi celular.

Eran las cuatro de la tarde cuando llegó, me miró raro, y pensé “la cagué”. M me miraba de vez en cuando y se sonreía, qué manera de torturarme, si quieres decir algo, dilo ya, carajo no me mires como cojudo y te rías.

Seguí escribiendo como si nada pasara, pasé por su lado para agarrar mi botella de agua y me dijo “Hola, Fiorella” con una sonrisa pícara, por la cual estuve a punto de derretirme, sin embargo, permanecí quieta (como siempre) y le dije Hola M, se sonrío.

Carajo y dale con las sonrisas. Me siguió hasta la kitchenet y me dijo “me llamaste ayer”, dios mío la jodí, estoy segura que le dije que me gusta, se lo dije,ptm. “¿si??? y qué ¿fue??”, “¿qué? ¿no te acuerdas?”, no tarado como te explico que no me acuerdo el nombre del pata con el que amanecí.

“No me acuerdo”, admití segura de mi misma, él me miró y me dijo, “nada, solo me dijiste que te gusto, que te mueres por mi y que quieres hacerme el amor de todas las formas posibles”, dios eso sonó a mi, me pusé roja (repuesta involuntaria que tiene el cuerpo cuando te descubren) ¿qué?

Se sonrío y me dijo “nada de eso, me dijiste algo pero no se te escuchaba bien por la bulla pero no necesitas decirme nada ya sé que te gusto”. Me cayó como baldazo de agua fría y lo único que atiné a decir fue: si me gustas, bye.

Si se preguntan por qué el video de Britney Spears en How I met your mother, bueno es para que entiendan un poco como me comporto cada vez que M me habla, ahi esta, igual que Abby. (Lo sé, super loser de mi parte)





No se me hace fácil

7 06 2008

No se me hace fácil, no pensar en todo eso que vivimos, en esas páginas teñidas de rojo que escribimos, ni en ese amanecer cerca al mar. Me provoca verte, mi melancolía me tiene presa y tú eres solo un nombre más en mi agenda.

El derrumbe dejó más de un damnificado y yo fui la que quedó mutilada sin sentido, ni razones para seguir moviéndome en esta selva llamada vida que cada día me tiene más perdida. Anoche escuché esa voz, esa frase que me dijiste la primera vez que me besaste.

Se lo escuché en labios de un infame que me tenía abrazada. “Puedo volver a besarte”. Mi cuerpo se encogió y pedí permiso para huir. Salí corriendo como perseguida por tu sombra, gritándole a los fantasmas que ya no te quiero, que te olvidé y que me dejes en paz.

Llegué a casa y curé con vino esa cicatriz que todavía sangra, que tiene tu inicial y que aún no se borra de mi espalda.





Me dicen soledad y estoy sola

30 04 2008

Pasan meses, semanas y días y esta libertad concedida lo único que me ha traído han sido caminatas largas con personajes de otros continentes y una que otra decepción. La ausencia de “J” me ayudó a conocerme más pero qué pasa cuando ya te sientes listo para empezar una nueva relación, cuando quieres volver a sentir lo que es compartir un fin de semana o una buena película con alguien especial, te pasa lo que a mi, te sientes irremediablemente SOLA.

 

 

 

Mensajes en el celular

= 0Llamadas de amantes ocasionales

= 0Amigas=

0 o con novioAmigos=

0 con enamoradas

Entonces, te das cuenta que lo único que te queda es llegar a tu casa abrir un pote de helado y sentarte frente al televisor a ver una película romántica tipo “Sensatez y Sentimientos” o “Orgullo y Prejuicio” para matar tus horas imaginando que aparecerá un Señor Darcy que te llevara a la locura y que le pondrá fin a tus solitarios días. bah!

No haría eso ni jugando, así que opté por irme al cine y disfrutar de “Expiación” y terminé no solo más deprimida sino deseando sentir “eso” por alguien. Ahora, a puertas de cumplir 23 años, sin novio y debatiéndome en si convertirme en una solterona rodeada de perros (odio los gatos) o seguir viviendo la vida loca hasta que el amor aparezca o termine desvaneciéndose.





Fue amor

16 03 2008

Después de ese nefasto episodio en el taxi, “J” no dejó de llamarme durante toda la semana, al final harta de tanta tontería resolví decirle que me iba a hacer el test de embarazo para salir de dudas.

Nos encontramos una tarde de viernes y salimos a caminar por Miraflores. “J” no dejaba de mirarme como buscando un atisbo de esperanza en mis ojos, un poco de amor. Después de varios silencios incómodos y de preguntarle cómo le iba en el trabajo y demás trivialidades, que uno le pregunta a la persona de al lado solo por charlar, me tomó de las manos y me dijo: Discúlpame por haber sido tan idiota.

Se me heló la sangre. Me abrazó y no emití sonido. Tenía miedo y remordimientos. Fue amor, lo supe cuando empezamos a salir y lo supe cuando terminamos. Yo lo quería y él, tal vez, me quiso en su momento. Era el momento de cerrar el libro. El momento de reconciliarme con él y convertirlo en un amigo entrañable.

Se disculpó por todo, me dijo cada pecado, cada metida de pata, cada mentira y yo hice lo mismo. Terminamos riéndonos y le dije la verdad, que esa noche solo había querido fregarle su plan porque lo odiaba. No se molestó, solo me dijo que no es bueno tener a alguien ‘con los huevos de corbata’ durante una semana solo placer. No le pareció infantil, en cambio, a mi sí.

Nos abrazamos y me despedí de “J” para siempre. Ahora, empieza el cambio. ¿Quién se une? 

 





Freedom

16 06 2007

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Empecé a escribir en está bitácora desde ayer porque quería un espacio para poder botar todo lo que pasa por mi cabeza sin sentirme culpable de desvirtuar un blog como Abstracciones que empezó a convertirse en un diario más que en la vitrina de mis ocurrencias artísticas, mis libros favoritos y demás.

Todo se derrumbo dentro de mi, dentro de ti, hasta el mal tiempo ya, me sabe a miel, me sabe a miel, lloraba la radio mientras divagaba entre mi estupidez por creer en amores de cuentos de hadas y mi patética forma de decir que me siento sola y que sufro por eso. La radio sigue llorando, mis ojos están estáticos mirando el pasar de los autos y las botas de una chica que ya quisiera yo tener en mis pies.

No quiero analizar el por qué siempre terminó sintiendome culpable por cada ruptura que tengo en mi vida amorosa (si se le puede llamar vida a amorosa a enamorados que duran menos de un mes) tal vez porque me es muy díficil expresar algún tipo de sentimiento o porque prefiero dormir a pasar una tarde entre abrazos y besos.

Hoy me reventé el 10% de mi sueldo en alcohol, en cada uno de los vasos brindaba por está libertad que me fue otorgada sin que la pidiera y de la que ahora disfruto, digo disfruto porque ayer entendí que estar soltera en Lima significa deambular en un bar esperando a que algún incauto o “vivo” te recoja.

Parecía un perro sin dueño caminando con mi vaso de chela helada y la mirada perdida, bailando sola y pensando que tal vez en algún momento recuperaría la conciencia y me olvidaría del derrumbe que ocurrió antes de ayer, de ese derrumbe que aún no olvido, de ese edficio de mis sueños caídos.





Catarsis

9 06 2007

Me dijiste que somos como esos edificios que se llenan de humedad y que tarde o temprano terminan por resquebrajarse y caer, que era mejor que ambos nos olvidemos de todo y no volvieramos a mirar a atrás que tú te subieras a tu auto y yo volviera a mi casa en combi meditando sobre si este maldito año que estuve contigo sirvió de algo.

No siento el corazón, pensé, se me enfrió el pecho, me dije, nada de eso, se llama melancolía, se llama tristeza, se llama maldita sea por qué no fui yo quien terminó primero.

Te extraño, necesito tus manos en mi piel, tus soniditos cuando te besaba el cuello y cuando caías rendido a mis pies con una simple sonrisa, no tengo ese poder ahora, como dijiste nuestros castillos en el aire se vinieron abajo y yo no estuve en el derrumbe, solo estabas tú.

Nadie me aviso, nadie me dijo, ¡Hey tu relación se viene abajo!, tal vez si lo sabía, tal vez si lo entendía, solo no quería ver como esos ladrillos que me costó tanto acomodar se caían como un castillo de naipes.

Ni siquiera tuvimos un adiós en esa cama de hotel, en ese cuarto 303, en esa penumbra que nos ocultaba de mis padres y sus prejuicios, que ocultaba tus condones y tus gritos de placer.

Ahora veo el edificio en el suelo, me restriego los ojos, Lima sigue con su cielo neblinoso y yo sigo sintiendo que no me avisaron que ese derrumbe ocurrió ayer.