Resfriada en San Valentín

15 02 2009

¿Hay algo peor que estar resfriado en verano?, Sí, si lo hay. Estar resfriado y que sea Día de San Valentín, esa fecha en la que el amor literalmente está en todas las bancas, sillas, sillones, muros de Lima y balnearios.

Esa fecha es terrible para alguien cuyos mocos saltan de su nariz cada vez que estornuda, cuyas flemas terminan en el water y cuyo ánimo está por los suelos debido a que los antigripales ya no le sirven para nada.

Mi buzón de mensajes me grita: No tiene mensajes, ni siquiera tu mejor amiga te ha escrito (Claro, la muy zorra debe de andar con su novio en un buen hotel haciendo quién sabe qué pose sexual)

Y mientras tanto yo estoy aquí, estancada en mi casa sin poder beber un tequila para ahogar la rabia de tener que pasarme todo el día en cama por una fiebre que no me deja en paz.

Si viera al idiota de Cupido le patearía las pelotas por olvidarse de los miles de parias del amor que andan en sus casas pudriéndose. No sé si alguien ya se lo preguntó (miles lo han hecho, seguro) ¿Qué pasa con esos desafortunados seres que aman a alguien en silencio, que no son correspondidos, los que son engañados, los que son víctimas de esas estúpidas flechas y de enamoramientos tontos que deprimen y les quitan energía?

(tos, tos, fucking tos) Lo peor de todo es que para los que están en su casa como yo, la televisión ha preparado un paquete especial con todas las comedias románticas existentes en Hollywood. Después de todos estos años, no se les ha ocurrido la brillante idea de poner películas de acción, suspenso, terror de lo que sea para la gente que se la va a pasar frente al televisor y que lo único que no quiere es recordar que está solo.

Masacre en San Valentín ese sería un éxito de taquilla (claro, si existiera en la película) un psicópata aburrido de la vida entra en un restaurante plagado de parejitas y dispara sin piedad. Solo por diversión.

Lo gritaré a los cuatro vientos odio esta fecha y no soy la única. Mi tatarabuela se murió un 14 de febrero y su último deseo – que es cumplido todos los años – era que todos sus hijos, nietos y bisnietos se olvidarán de la cojudez de cupido y jugarán carnavales.

Todos los años me la paso en Carmen de la Legua en una azotea en plena de guerra de globos con mis primos mientras todas las parejitas pasan por la casa agarradas de las manos mirándose a los ojos como si tuvieran algo especial en el rostro.

El problema es que este año no estoy ahí, no estoy cheleando, ni riendo, ni nada, solo estoy frente a un televisor en el que Sandra Bullock y Hugh Grant se besan tras darse cuenta de que se aman, mientras mi garganta expulsa flemas y mis ojos lloran (y no precisamente de emoción).

Así que hazme un favor y muérete Cupido. Si te mueres de un resfrío asegúrate de poner en tú lapida: una Grinch de 23 años me pegó el virus.





¡Con las chicas no se juega!

14 12 2008

Salí por unas semanas con S. Recorrí calles enteras, pasé frío y me reí como hace tiempo no reía. S tenía todo lo que me gusta en un chico, guapo, alto, espaldas anchas, cuerpo de deportista, seguro de sí mismo y con un buen sentido del humor.

Pasamos tres semanas increíbles, recorriendo bares miraflorinos, saltando en el trampolín de mis primos en su casa de La Molina como dos niños. Todo estaba bien, era el candidato perfecto a convertirse en mi enamorado pero como dicen tarde o temprano la paja o la bolsa de pelo aparece.

Un sábado le dije que no podía salir porque me sentía mal, (era cierto tenía fiebre y ganas de desaparecer de la faz de la tierra) y él me dijo que se quedaría en su casa. S salió esa noche y se fue a un bar donde estuvo coqueteando con una guapa joven de cabellos castaños que para su mala suerte era una de mis mejores amigas.

Por supuesto, que V no sabía nada de nada de que S y yo teníamos algo, pero después de ver unas fotos que coloqué justo esa noche en mi Hi5. V me llamó y me dijo que S y ella, bueno, habían estado besándose como dos desquiciados, bebido hasta morir y que en algún momento de la noche, él le dijo para ir a ‘otro lado’.

Recuperada de mi gripe, empecé a elaborar mi plan. El lunes, S se apareció en mi casa con un paquete de chocolates y una gran sonrisa en los labios. S estaba súper tranquilo y feliz, nos estuvimos besando y le dije ¿Vamos a mi cuarto?. (ningún hombre en la tierra rechaza una invitación como esa)

Abrimos la puerta de mi habitación, le saqué el polo y le abrí los pantalones, en eso de detrás de la puerta apareció V. S se congeló al ver a V , quien con una cámara fotográfica lista capturó el momento. S, frío, me preguntó ¿Qué pasa?. Cómo decirlo delicadamente, S te presentó a V, una de mis mejores amigas del colegio. S acababa de morir hace unos segundos, más blanco que un papel retrocedió con el rostro más pálido que un cadáver pero tratando de recuperar el aliento atinó a decir: Hola, mucho gusto.

V fue al ataque: ya nos conocemos o no? Recuerdas, la fiesta?. S volvió a su estado anterior y yo contrataqué: ya que establecimos que se conocen y que eres un maldito pendejo, puedes irte. Me das mi polo por favor. No cholo, esto se queda de recuerdo. No jodas y dámelo. Lancé su camiseta al patio y mi perro la atrapó. Si quieres, quítasela a I. Ahora lárgate.

S se fue a empujones de mi casa, los vecinos salieron a observar al chico que con los pantalones aún abiertos era expulsado cual rata a la calle. Espero que si me pasa algo así a mí, estés a mi lado para planear una venganza tan buena como esta, me dijo V aún riéndose.

Actualización: Para mala suerte de S, no solo se fue semidesnudo de mi casa, también sin su celular,  dos ladrones lo asaltaron a dos cuadras de su vivienda en San Borja. Bad Luck!!!





Choteada

20 08 2008

Eran las 9:30 de la noche del viernes, caminaba por Metro de San Miguel cuando se me ocurrió llamar a An y preguntarle qué hacía, me dijo que estaba en cama enfermo y que no podía salir. Mi primera opción tenía un resfríado que no lo dejaba en paz. Seguí caminando y pensé en llamar a Ra luego lo medité mejor y decidí no hacerlo.

Crucé al frente y mientras caminaba por Tottus pensé en Mi, un ex enamorado y uno de los mejoress amigos que tengo y me preguntaba si podría salir de su casa para pasear conmigo bajo la garúa.

Sabía que Mi estaría en su casa y que era seguro que lo encontraría y caminaríamos y mientras él me decía cosas sin sentido, yo estaría disfrutando del paisaje que te regala una ciudad que vomita humedad en invierno.

Entonces decidí emplear mi arma, agarré el celular y escribí: Hola qué tal? Qué planes para hoy? Y esperé. Caminé en dirección a su casa y a los pocos minutos me llegó un mensaje: Hola! Todo bien, nada ver una pela nada más. Felicísima por la noticia le escribí: Y si sales de tu casa y salimos por ahí a tomar un café o algo.

En eso mi celular volvió a vibrar y cuando miro el remitente era M, si el mismo M, ese M que me dijo que le gustaba, entonces dije no pierdo nada chequeando que dice y la respuesta fue contundente: Te agradezco el mensaje pero ya quedé con unos patas, pero quedemos para otro día.

Me cayó como un balde agua fría, esa fue su manera polite de decirme oye sabes qué no me dan ganas de salir contigo así que sorry pero inventaré una excusa para salir del paso. Después de leer ese mensaje en la vida iba a decirle que me equivoqué de M, que el mensaje de la salida no iba para él sino para Mi, mi amigo.

Escribí: no te preocupes, fácil un sábado salimos, diviértete. Fue la manera, más estúpida y correcta que encontré de no quedar como una completa ímbecil, aunque claro está que ya me gradué de todos los insultos referidos al intelecto que existen.

Después del bochornoso incidente, regresé a mi casa con ganas de darme de golpes contra las paredes de mi cuarto.





El escape de los muchachos

9 08 2008

Estaba disfrutando de una tarde de canchita y gaseosas con Re, mi mejor amigo, en el cine, mirando Sex and the City. Por cierto, no me identifico con Carrie Bradshaw, yo soy más una Charlotte con algo de Samantha. Volviendo al tema, estábamos felices ambos riéndonos a morir con la película y A me llama.

Le digo que estoy en el cine, en ese momento mi cerebro solo podía pensar en lo hermosa que se veía Sarah Jessica Parker en el vestido de Carolina Herrera. Muy en el fondo lo sabía, se trataba de nuestra placentera tarde.

Me mandó un mensaje que decía: te voy a mandar otro mensaje leelo sin que nadie sapee. Obviamente que nadie en este mundo mira mi celular a parte de mi, ese teléfono es como una extensión de mi cuerpo es el diario que no tengo y la agenda que no cargo.

Un minuto después ya sabía de que se trataba el asunto, A temía que uno de sus viajantes se escaparan y que dentro de quince días empezarán los problemas típicos del “no me viene”.

Loquita (por qué me dicen loca??) para evitar cualquier contratiempo después de lo del martes, te he comprado Postinor. Dime para dejartelas en tu casa, un beso.

Le respondí que a las 10:30 estaría en casa y que lo esperaba. Después de eso me concentré en las cuatro amigas que me encantaría tener.  Volví a casa, le escribí un mensaje diciéndole, te espero.

Mientras esperaba su llegada, se me vino a la cabeza esa tarde, esas fabulosas seis horas que pasamos juntos en su cama, riéndonos de todo y con todos. El incidente del condón y una pregunta inesperada apareció en mi cabeza ¿Te gusta? ¿Y M?





Mujer contra mujer

7 05 2008

Solo me miró, se sonrió y me besó. Mi cuerpo se congeló, sus labios delicados chocaron con los míos. Luego tomó la botella de su costado y bebió un sorbo que me pareció eterno y se lo gritó en la cara al paparulo que la estaba afanando: ella es mi novia.

Las imágenes no dejaban de pasar por mi cabeza, (al principio era un chiste pero eso se pasó de la raya) no dije nada, me limité a mirar la escena, el chico desilusionado se fue, ella me miró, me agarró de la mano y me llevó a la barra.

Bailamos juntas, super sexy, bebí y me embriagué. Era una sensación extraña, es la primera mujer en mi vida, la primera. Bailamos, dos gringos nos sacaron a bailar, ella trataba de impresionar a un tal Josh, mientras yo bailaba con Stephan. De un momento a otro, Josh y Stephan se me quedaron mirando, ella me volvió a plantar un beso. Luego entramos al baño y me dijo: nunca lo he hecho con una mujer. Se me heló la sangre.

Me tocaba el cabello y me besaba con fuerza como si quisiera arrancarme la boca. Asustada y borracha le dije, yo tampoco lo he hecho con una mujer y no pienso hacerlo jamás. No respondió, empezó a tocarme y salí del baño.

Al día siguiente, me llamó, dijo que no recordaba nada. Claro que se acuerda. Y lo sé y ella lo sabe. Me dijo para salir otra vez. Lo estoy pensando.





Recaída

13 04 2008

Dime qué se necesita para olvidarte, cuál es la receta, el remedio a este dolor, a estos sueños que no me dejan partir hacia otra dirección.

Traté más de una vez ahogar en alcohol cada beso, cada abrazo, cada “te quiero”, cada sueño, no puedo encontrar la manera de deshacerme de ti. Por qué diablos no te largas de mi mente, borras tu maldito recuerdo, dejas esa cara de niño bueno, dejas de decirme que soy totalmente imperfecta, que debería de cambiar para merecer el cariño de un mortal.

Me dijiste que si dejaba de tomar y de fumar, que si dejaba mi manera de andar tan especial, que si me lo proponía podíamos volver, perdonarnos, construir de nuevo ese edificio que cayó hace más de seis meses. Dime cómo quieres que hagamos algo que supuestamente quedó en el pasado, déjame en paz, déjame en el olvido como a las demás.

Me das soluciones a algoritmos que no tienen solución. Crees que soy demente por decirte que no va a funcionar. Lo siento, perdóname pero decidí que mi cama se queda vacía, que tu lado se ha borrado y que contigo he terminado.





Nunca más

19 01 2008

Se acabó está fue la última que “J” me hizo. Entré en el dormitorio, me miré al espejo y lo arrojé al viento como se van volando los papeles inservibles.

Creí que no podría con esto, que no podría sentirme peor, que me había destrozado la cabeza, el alma y el corazón intentando entender por qué mi edificio de naipes se había caído en mil pedazos. Ahora lo sé, “J” la hizo linda, jugó conmigo y su servidora como la más lorna de las heroínas de telenovela mexicana cayó en la trampa misma María la del Barrio.

La ira es la primera reacción cuando se te cae la venda de los ojos y te das cuenta de lo idiota de tu comportamiento, de lo paparula que puedes ser. Me miré al espejo y me pregunté ¿Quién eres? y ¿quién quieres ser?, miré en retrospectiva, analicé mis cambios, agarré una tijera y corté cada una de sus fotos. Cómo fui tan tonta al creer que quería volver conmigo. ¿Volver contigo? ¡las pelotas!
“J” hasta aquí llegaste, hasta aquí soporte cada uno de tus desplantes, cada uno de tus besos, ya no tengo tu olor en mi piel, tu sabor en mi boca, desapareciste. Los chocolates terminaron en el estómago del perro, el vino en el inodoro y tus fotos en el tacho.





Caí

14 01 2008

Sentí su aliento cerca al mío, no dijo palabra, solo me besó y terminó desatando ese vendaval de emociones que quería desechar.

Se disculpó un millón de veces por mensajes de texto y teléfono, me pidió que fuera, que por favor lo ayudara. Solo pensé en que me necesitaba, en que debería ir en su auxilio pero sobretodo en que debería aparentar no sentir nada.

Al subir las escalinatas del departamento en San Borja, las piernas me temblaban, de los nervios había perdido mi libro de Borges en el bus, respiré hondo y toqué. Ahí estaba frente a mi sonriendo, pidiéndome disculpas nuevamente por el estúpido error de haber olvidado mi cumpleaños. No dije nada.

Me limité a decir que saque su libro de inglés que deberíamos ponernos a estudiar. Se me cayó el lápiz tres veces, la punta se rompió, estaba haciendo el papel de torpe hasta que una frase me despertó. “Me duele el cuello” dijo mirándome, pidiéndome con los ojos que lo toque, que le haga uno de esos masajes que terminaban por dejarlo adormilado.

Me miró, lo miré y me levanté. Lo toqué, la piel se me puso de gallina y todo lo que sentía empezó transmitirse de alguna forma en cada uno de los movimientos de mis manos. “J” volteó, me miró, me quitó lo cabellos de la cara y me besó. No dijo nada.

Caímos en un hechizo que terminó en esas sábanas que cobijaron nuestras fantasías, tenían su olor, sentía su piel en la mía, éramos los mismos, uno y solo. No pude evitar la sonrisa, él no me miraba, estaba concentrado en explorarme en leer en mi piel, en saber si seguía siendo suya.

Era un sueño y una pregunta rondó mi cabeza ¿volvimos? es verdad, será que somos los mismos. Tras compartir la cama, volvimos a estudiar, lo miré y se lo pregunté en inglés. No dijo nada.

A las 7 de la noche estábamos parados esperando el bus que me llevaría de vuelta a mi habitación, a ese rincón donde están la botella de vino, los chocolates, mis lágrimas y un disco de Joaquín Sabina.

Al momento de despedirnos me dijo: “No me llames, yo te llamaré”. La frase fue un cuchillo que se clavó en mi orgullo. Subí al bus sintiéndome una tonta y baje de él, liberada.





Goodbye to you

24 06 2007

Cuando necesitas haces tripas corazón y borras su nombre hasta de la última página de tu diario.

Cansada de lamentarme por lo rincones, cansada de llamarte y colgarte, decidí tomar una botella de vino, un par de cigarrillos y un encendedor. Miré tu foto esta mañana en mi velador y me dije a mi misma que ya era tiempo de un cambio, que debería dejar en el olvido, esos momentos en la cama en los que deseábamos que el sol no apareciera por la ventana.

Con media botella de vino en la sangre escribo este post para creerme lo que he hecho, lo que he dicho y lo que haré después de esta ruptura que no me mandará a terapia con un psicólogo pero que me desatará definitivamente.

Agarré tu maldita foto, esa en la que tienes cara de paparulo mirándome. Fumándome un ‘pucho’ le hice un agujero en tu cara, borrándote de mi vida, armé una pequeña fogata y me deshice de todos los cachivaches que conservaba de esta relación.

Comencé con tus polos ridículos, las fotos del viaje a Avellaneda, las cartas y hasta el pollito que ganaste en una feria fue incinerado. Agarré mi celular y borré todos tus mensajes, tu nombre, tus teléfonos, hasta saqué el sticker de Pascualina que me recordaba a ti.

Entré en la computadora, abrí el messenger, te eliminé, te puse no admitir y borré todo rastro de tu presencia, en mi vida, ahora no eres nada, ni siquiera un recuerdo en mi almohada, la aspiré.

El vino me está abriendo los ojos o cerrándolos, no lo sé, solo entendí que gritaré mi libertad a los cuatros vientos, olvidaré cada una de tus palabras y mandaré al diablo a ese ser deprimido que habitaba en mi, porque desde que te fuiste, soy más feliz.


Since you been gone – Kelly Clarkson