Perdida

15 07 2007

Me preguntó qué hacer, qué sentir, qué pensar, lo volví a ver y solo me entraron unas ganar irrefrenables de abrazarlo, de decirle que olvide todo y que caigamos en un hechizo que termine bajo las sábanas.

Me preguntó qué hacer, qué sentir, qué pensar, lo volví a ver y solo me entraron unas ganar irrefrenables de abrazarlo, de decirle que olvide todo y que caigamos en un hechizo que termine bajo las sábanas.

Sí, lo admito, mi vuelta al ruedo, a las salidas nocturnas, al alcohol y a los besos ocasionales en bares limeños no ha logrado aún sacarme de la cabeza a “J”. Es una maldición, el tener que verlo cruzar la calle casi todos los días a mi salida del Instituto Británico de inglés.

Es terrible someterme al escrutinio de sus ojos y a sentirme desnudada sentimentalmente por él. Me pidió que le enseñe inglés, se olvidó de mi maldito cumpleaños, me llamó al día siguiente solo para pedirme una clase de inglés. Clase de inglés, my ass.

Mi mundo sigue oscuro, sigo pensando en él, y sí cual masoquista lo ayudaré, le enseñaré el maldito inglés probándome una vez más que mi orgullo terminó perdido en algún lunar de su cuerpo.