¿Me caso?

28 01 2009

Ciao il mio cuore,
come stai? arrivati a Lima il Lunedi, 5 gennaio, Sto morendo di vedere voi e avete fra le mie braccia di nuovo. Come ho detto nella mia precedente mail, so che i tuoi genitori l’amore per dirvi quello che ho spiegato nel mio precedente post che ti amo e voglio trascorrere il resto della mia vita con te. Un beso.

Traducción (gracias a Google!)

Hola mi corazón,
cómo estas? llego a Lima el lunes 5 de enero, me muero por verte y por tenerte en mis brazos otra vez. Como te dije en mi anterior mail, quiero conocer a tus padres amor para decirles lo que te explique en mi correo anterior que te amo y que quiero pasar el resto de mi vida contigo. Un beso.

Este mail me llegó el 3 de enero, queda de más decir que el mail anterior no me llegó (por no decir que lo borré accidentalmente y se me ocurrió responder cualquiercosa). A F lo conocí el verano del año pasado por intermedio de unos amigos en Punta Hermosa y estuvimos juntos por más de dos semanas disfrutando del sol y del alcohol.

Es italiano y vive en Milán y aunque me muero por ir a ver jugar a Kaká en San Siro y pasar la semana de la moda con él. No me gusta mucho la idea de pasar por el altar a los 23 años con un chico con el que he mantenido una conversación vía e mail (algunas frías, otras sumamente calientes, gracias al google translate!)  durante un año.

F llegó y yo no sabía cómo diablos romperle el corazón y, aunque me encantaba mirarlo (especialmente desnudo) terminó conociendo a mis padres y mi pesadilla empezó justo un 8 de enero.

Papá, mamá, él es F – dije, mi hermana casi se desmaya con solo mirarlo, mi mamá no le quitaba los ojos de encima y hasta llegué a pensar que por la mente de mi sacrosanta madrecita estaban pasando los pensamientos más pecaminosos de este mundo (de alguien tenía que heredarlos).

Almorzamos un arroz con pollo que F disfrutó como si fuera lo mejor que hubiera probado en su vida. Trató de entablar una conversación con mi mamá y terminó hospedándose en mi casa.

Tan bien se llevó con mi familia que por un momento pensé que iban a adoptarlo y a mi mandarme a dormir con el perro. Mi hermana no dejaba de tocarle los brazos y la verdad es que ya me sentía algo asqueada cuando él se me acercó, se puso de rodillas y me mostró un anillo precioso.

Me quedé fría, no supe cómo reaccionar y para colmo de males mi hermana empezó a saltar y a gritar de alegría. En mi cabeza tenía una imagen mía dándome de golpes contra la pared con la esperanza de que todo fuera una condenada pesadilla.

Abracé a F y le dije que me acompañara a la habitación y cuando lo vi quitarse los zapatos (obvio pensaba que lo iba a recompensar con una tarde de sexo voraz y salvaje) le dije que se sentara y todo lo que sentía. Lo confundida que estaba y lo mucho que lo quería pero que no podía casarme ahora.

F me miró y luego de unos minutos que parecieron horas sonrío y me abrazó me dijo que no me preocupara y que solo se quedaría por dos semanas. Luego me dijo que el anillo era un regalo que me lo podía quedar y que quería que fuera un símbolo del bonito verano que vivimos y que si quería ser su enamorada o salir con él para conocernos más. Acepté.

Pasaron así dos semanas llenas de piscina, playa, sol, alegría y muchas pero muchas fotos. F se hospedó en mi casa y aunque mi madre deseaba que el cuerazo (dixit mom) fuera mi príncipe italiano, había alguien que sabía que su pequeña no iba a viajar a Milan de ningún modo.

El día en que F se fue, mi padre se me acercó y me dijo al oído:  “No era suficiente para mi gorda”.

(El video de Kate Perry Hot and Cold me encantó, en especial por la cara del chico me recuerda tanto a la mueca que hice cuando vi el anillo)





Idas y venidas

11 12 2008

Hace pocos días falleció T, la abuela de mi primer enamorado M, y tuve que ir al velorio a acompañar a R, mi mejor amigo y hermano de mi ex. Los días de juerga se paralizaron cuando mi hermana me dijo: ¿Sabes que falleció la abuela de R?

La miré y corrí hacia el teléfono y marqué. Esperaba que no fuera cierto, su abuela vivía con él y cada vez que lo visitaba conversábamos sobre su vida. Era una niña pequeña disfrazada de anciana con una sonrisa permanente en el rostro y una mirada muy dulce.  Al escuchar su voz en el auricular supe que mis esperanzas se habían ido al tacho.

El día del velorio me aparecí como un fantasma y sentí ciertos ojos en la nuca. Los primos de mi ex tenían su mirada clavada en mi. Entonces mis defectos empezaron a aparecer, estaba gorda, sin el brillo de mis 16 años y vestida totalmente de negro parecía un globo fúnebre.

Le toqué el hombro a R esperando que me dijera que abandonáramos la sala. Algunos rostros conocidos me miraban y las imágenes de mi pasado de novia modelo del hijo primogénito de una familia empezaron a aparecer como globos de agua.

La primera vez que conocí a esta familia, tenía 16 años, diez kilos menos y más pecas. Tímida y con una sonrisa que me aseguraba la mayoría del tiempo salirme con la mía, apreté manos, di besos en la mejilla y quise que la tierra me tragaba mientras lo hacía.

Pese a todo el roche inicial de ser la nueva en la familia, ellos me recibieron muy bien y eso a mi me hizo sentir en el cielo. Desde entonces me convertí en esa valla alta que todas las enamoradas de M tienen que pasar. La nueva novia no es tan fea como su antecesora, su único defecto de esa noche fue estar amarrada y cuasi pegada como chicle a M en pleno velorio, olvidándose de que se tienen que guardar ciertas formas de acuerdo al lugar.

La familia se acordaba de mi, el viudo me dio la mano y me agradeció por acompañar a su familia en estos momentos de dolor. Me sentí bien recibida como siempre, aunque ahora era más un fantasma oscuro que rondaba alrededor de R, que tenía un pasado innegable y una ruptura de precedente.

M creyó que lo engañé con uno de mis mejores amigos (cosa que no hice porque tengo estómago!!! Mi pata si es buenísima gente pero siendo sinceros agraciado no es!), me terminó y estuvo con una chica dos semanas después de acabar su relación conmigo. El día de la fiesta de su hermano me vengué y traje al psicópata con el que salía en esa época a su casa para lastimarlo. Nuestra historia fue de mal en peor, después de que me besara en mi cumpleaños y pensé que volveríamos, M se olvidó de una cita que teníamos y se fue al teatro con un grupo de amigos, le mandé una cachetada con nombre propio: me convertí en la enamorada de uno de sus amigos.

Todos estos hechos conscientes o inconscientes analicé en esas dos horas y media que estuve en ese lugar. Apoyando a R y diciéndole que aunque pasen miles de años siempre estaré a su lado porque lo mejor que la relación con M me dejó, fue él y la amistad con su familia.





El noveno pasajero

19 07 2008

No sabemos quienes somos, ni cómo somos, ni a dónde vamos, ni por qué estamos en el mismo bus, mirando las mismas calles y sintiéndonos igual de miserables. Las calles son así, son así. Serpentean, te hacen saltar y distraerte de tu realidad.

Me rozaste la mano y sentí que el contacto físico fue algo más que un simple roce tosco producto de un bache de la avenida La Marina. Nos miramos y me dijiste, disculpa, te miré y te dije no te preocupes. Bajamos en la misma esquina y caminamos por los mismos lugares. Hasta que te atreviste a decirme tu nombre, soy A.

Soy F y nos metimos a una cafetería cercana a conversar, quién iba a saber que vivías a solo cinco cuadras de mi casa, que te gustaban los Beatles y que no tenías ningún reparo en invitarme a salir el viernes próximo.

En la salida hartos de las formalidades caminamos por la residencial San Felipe y empezamos a besarnos escondidos en las sombras de esos edificios que mas tienen de naves espaciales.  No nos acostamos por que esas cosas solo complican las despedidas, sabías que era pasajero pero había que disfrutar el momento.

Te ibas a Estados Unidos el viernes 18 de julio y me dijiste que me dabas material suficiente para contar una buena historia. Recuerdo que a mi lado eras el noveno pasajero y yo el alien, que nos reímos hasta las tres de la mañana del serenazgo que nos seguía, su curiosidad por sorprendernos haciendo el amor infraganti era más poderosa que su deber.

Me pusiste contra la pared y me retaste tantas veces que tuve decirte que te bajes de mi nave espacial y camines solo en la garúa. Regresaste corriendo con una margarita y me dijiste si podía volver a subirme, por que era tu alien y el noveno pasajero tenía la misión de encaminarlo de regreso a su planeta.

Esas naves de concreto me raptaron y tú volaste anoche con una margarita marchita en un libro y dos besos en la mejilla. El noveno pasajero, tomó su vuelo y me dejó con algo más que cicatrices de batalla y sonrisas de estrellas.