Ciao il mio cuore,
come stai? arrivati a Lima il Lunedi, 5 gennaio, Sto morendo di vedere voi e avete fra le mie braccia di nuovo. Come ho detto nella mia precedente mail, so che i tuoi genitori l’amore per dirvi quello che ho spiegato nel mio precedente post che ti amo e voglio trascorrere il resto della mia vita con te. Un beso.
Traducción (gracias a Google!)
Hola mi corazón,
cómo estas? llego a Lima el lunes 5 de enero, me muero por verte y por tenerte en mis brazos otra vez. Como te dije en mi anterior mail, quiero conocer a tus padres amor para decirles lo que te explique en mi correo anterior que te amo y que quiero pasar el resto de mi vida contigo. Un beso.
Este mail me llegó el 3 de enero, queda de más decir que el mail anterior no me llegó (por no decir que lo borré accidentalmente y se me ocurrió responder cualquiercosa). A F lo conocí el verano del año pasado por intermedio de unos amigos en Punta Hermosa y estuvimos juntos por más de dos semanas disfrutando del sol y del alcohol.
Es italiano y vive en Milán y aunque me muero por ir a ver jugar a Kaká en San Siro y pasar la semana de la moda con él. No me gusta mucho la idea de pasar por el altar a los 23 años con un chico con el que he mantenido una conversación vía e mail (algunas frías, otras sumamente calientes, gracias al google translate!) durante un año.
F llegó y yo no sabía cómo diablos romperle el corazón y, aunque me encantaba mirarlo (especialmente desnudo) terminó conociendo a mis padres y mi pesadilla empezó justo un 8 de enero.
Papá, mamá, él es F – dije, mi hermana casi se desmaya con solo mirarlo, mi mamá no le quitaba los ojos de encima y hasta llegué a pensar que por la mente de mi sacrosanta madrecita estaban pasando los pensamientos más pecaminosos de este mundo (de alguien tenía que heredarlos).
Almorzamos un arroz con pollo que F disfrutó como si fuera lo mejor que hubiera probado en su vida. Trató de entablar una conversación con mi mamá y terminó hospedándose en mi casa.
Tan bien se llevó con mi familia que por un momento pensé que iban a adoptarlo y a mi mandarme a dormir con el perro. Mi hermana no dejaba de tocarle los brazos y la verdad es que ya me sentía algo asqueada cuando él se me acercó, se puso de rodillas y me mostró un anillo precioso.
Me quedé fría, no supe cómo reaccionar y para colmo de males mi hermana empezó a saltar y a gritar de alegría. En mi cabeza tenía una imagen mía dándome de golpes contra la pared con la esperanza de que todo fuera una condenada pesadilla.
Abracé a F y le dije que me acompañara a la habitación y cuando lo vi quitarse los zapatos (obvio pensaba que lo iba a recompensar con una tarde de sexo voraz y salvaje) le dije que se sentara y todo lo que sentía. Lo confundida que estaba y lo mucho que lo quería pero que no podía casarme ahora.
F me miró y luego de unos minutos que parecieron horas sonrío y me abrazó me dijo que no me preocupara y que solo se quedaría por dos semanas. Luego me dijo que el anillo era un regalo que me lo podía quedar y que quería que fuera un símbolo del bonito verano que vivimos y que si quería ser su enamorada o salir con él para conocernos más. Acepté.
Pasaron así dos semanas llenas de piscina, playa, sol, alegría y muchas pero muchas fotos. F se hospedó en mi casa y aunque mi madre deseaba que el cuerazo (dixit mom) fuera mi príncipe italiano, había alguien que sabía que su pequeña no iba a viajar a Milan de ningún modo.
El día en que F se fue, mi padre se me acercó y me dijo al oído: “No era suficiente para mi gorda”.
(El video de Kate Perry Hot and Cold me encantó, en especial por la cara del chico me recuerda tanto a la mueca que hice cuando vi el anillo)
