Fue amor

16 03 2008

Después de ese nefasto episodio en el taxi, “J” no dejó de llamarme durante toda la semana, al final harta de tanta tontería resolví decirle que me iba a hacer el test de embarazo para salir de dudas.

Nos encontramos una tarde de viernes y salimos a caminar por Miraflores. “J” no dejaba de mirarme como buscando un atisbo de esperanza en mis ojos, un poco de amor. Después de varios silencios incómodos y de preguntarle cómo le iba en el trabajo y demás trivialidades, que uno le pregunta a la persona de al lado solo por charlar, me tomó de las manos y me dijo: Discúlpame por haber sido tan idiota.

Se me heló la sangre. Me abrazó y no emití sonido. Tenía miedo y remordimientos. Fue amor, lo supe cuando empezamos a salir y lo supe cuando terminamos. Yo lo quería y él, tal vez, me quiso en su momento. Era el momento de cerrar el libro. El momento de reconciliarme con él y convertirlo en un amigo entrañable.

Se disculpó por todo, me dijo cada pecado, cada metida de pata, cada mentira y yo hice lo mismo. Terminamos riéndonos y le dije la verdad, que esa noche solo había querido fregarle su plan porque lo odiaba. No se molestó, solo me dijo que no es bueno tener a alguien ‘con los huevos de corbata’ durante una semana solo placer. No le pareció infantil, en cambio, a mi sí.

Nos abrazamos y me despedí de “J” para siempre. Ahora, empieza el cambio. ¿Quién se une?