40 días y 40 noches

14 10 2008

Todo se oscurece y cuando tratas de cambiar, tu antiguo Yo empieza a llamarte desde el fondo de tu ser gritándote de que tiene que salir, beber y acostarse con algún desconocido para relajarse.  Decidí voltear la cara, taparme los oídos y hacer caso omiso a esos gritos que ,a veces, me llevan a gritar en el baño que desearía saber cómo carajos masturbarme sin sentirme estúpida por hacerlo.

Eso de alucinar que alguien me toca y meterme el dedo no me va en lo absoluto. Las ganas de arrancarle la ropa a cada chico que veo caminar crece cada día más. Parece que fuera parte de la película 40 días y 40 noches, donde el cuerazo de Josh Harnett tiene que pasar 40 días sin sexo. ¡Dios! que terrible, el que diga que puede aguantar sin sexo tanto tiempo y sin la necesidad de cantar I touch myself que tire la primera piedra.

Llevo exactamente 40 días sin tocar a nadie, sin besar a nadie, sin sentir otra piel sobre la mía y creo que ya empece a mirar cada ser humano como si fuera un pollo a la brasa y no hubiera comido en días. Hay momentos en que pienso en mi amiga con la que tuve un encuentro del tercer tipo pero simplemente no la encuentro.

No sé que hacer, hasta fui capaz de decirle a mi jefe que necesito que me devuelvan mis fines de semanas porque necesito acostarme con alguien, ando más caliente que volcán en erupción. Aún así quiero seguir con mi propósito de dejar de tener relaciones por mera necesidad o calentura, quiero a alguien que me haga soñar y a la vez ver estrellas cuando me de un beso, quiero a alguien que sea mi complemento y a la vez mi tormento pero ese quiero tendrá que esperar hasta que termine con todos mis demonios, empezando por este.





Niña mala

14 06 2008

Te vi, sabías que no quería algo serio, que quería caminar por Madrid y llegar a Basadre mirando las estrellas, besarte en medio de la niebla y desaparecer con el alba. Insistes en llamarme y sabes que ya alcé vuelo a los brazos de Morfeo.

Te apago el celular, eso de “tu y yo” jamás pasará, el “nosotros” es utópico y el mañana en tu cama no está contemplado en mis planes. Te besé, te dije que era una apuesta con unas amigas, chicas a las que fingí conocer solo para pasar la noche, esa noche contigo.

Fue divertido, solo quería caminar con alguien, pasar un rato agradable, enamorarme de las tonterías que decías, saber que aunque sería pasajero lo disfrutaría por que solo quería eso, un sueño, una esperanza. Me la devolviste y cual peregrino salí de tu casa para partir hacia ese mundo en donde las noches son lúdicas y el sueño huele a alcohol.

Mi teléfono no deja de sonar, sigues llamándome como si tuviera alguna respuesta para ti, me preguntaste si escribiría sobre ti, y qué puedo decirte, no pude cumplir mi promesa. Esas 6 horas fueron increíbles y aunque solo nos besamos una vez, sabes bien que a mis 23 no estoy para jugar a ser la primera novia de un chico de diecisiete.





Amigante

4 05 2008

Abrí los ojos después de un beso que jamás esperé que pasara. Lo miré a los ojos y le dije “oye esto no puede ser” y me dijo “no puede pero ya pasó” , nos miramos, cómplices de la travesura y me preguntó “¿te gustó?” y le dije “después de besar tantas veces a la misma mujer, como que te volviste algo monótono”. Nos reímos.

Así empezó está avalancha de mensajes, llamadas y mails. “R” tiene enamorada y mi conciencia, que de seguro está perdida en algún lugar, desapareció tras ese ósculo. Cuando le comenté a “A” lo que me pasaba con “R” me dijo que era “una maldita” por seguirle el juego y no detenerme. No pensaba en frenar el auto al que me había subido por una cuestión de moral, la tercera persona involucrada no se imaginó jamás que el ‘chico’ con el que andaba su enamorado, era una chica que lo traía loco.

De vez en cuando me asaltaban ataques de melancolía y me sentía mal conmigo al saber que soy la otra en una relación y que mi imposibilidad de estar con alguien me convertía en blanco fácil para ese tipo de relaciones peligrosas que pueden terminar con mi reputación. Claro está, si se le ocurre a alguno de los dos revelar el pecado cometido.

La primera vez salí con “R” a hurtadillas de una reunión para besarnos y disfrutar del peligro de poder ser atrapados, me gustó. La enamorada de “R” me ve como la mejor amiga de su amorcito, esa chica que no mata ni una mosca y a la que más de una vez le ha dicho “haz visto la mirada que te ha lanzado ese chico, te comía con los ojos, oye”. Sonreía y le decía que se acerque, si está bueno.

“R” más de una vez me dijo que le parezco un poco “sosa” a su enamorada y algo ahombrada. Si supieras lo que sabe tu amorcito. En mi cabeza, me siento como Cathryn en Cruel Intentions, jugando con los hilos de dos vidas que se encontraron hace tres años y que no tienen planeado separarse.

Puede ser que suene triste y algo ‘loser’ mi posición en este triángulo pero como decirlo sin que suene muy ‘bitch’ ni él, ni yo estamos enamorados. No siento nada por él mas que una amistad y las probabilidades de enamorarme de él son mínimas. Para simplificarlo, solo salgo con él por mero aburrimiento y lo peor es que “R” lo sabe.