Cuando creí que estaba en el piso, solo estaba reacomodando las piezas de ese rompecabezas. Tratando de entender el porqué descubrí que, aunque no todo dure para siempre, siempre es bueno, valga la redundancia, no entender ciertas cosas.
Me siento igual que hace unos días, ya no converso con “J” porque lo considero saludable. Es mejor darle paso a un buen cambio que estancarme en pensar en que dos ex enamorados pueden volver a reencontrarse y por ende empezar de nuevo.
Los libros cerrados, cerrados se deben de quedar, y no deben de ser revisados, a menos que sea por una consulta acerca de algún comportamiento patológico que puedas tener en una nueva relación. Cerre el libro de “J” definitivamente.
Llamé a mis populares backups y fijé una cita con cada uno de ellos en un día distinto. Respirar un aire nuevo me ayudará empezar a entender por qué no siento algo diferente sobre el tema de “J”. Mañana salgo con “C”, veremos qué pasa.
