¡Con las chicas no se juega!

14 12 2008

Salí por unas semanas con S. Recorrí calles enteras, pasé frío y me reí como hace tiempo no reía. S tenía todo lo que me gusta en un chico, guapo, alto, espaldas anchas, cuerpo de deportista, seguro de sí mismo y con un buen sentido del humor.

Pasamos tres semanas increíbles, recorriendo bares miraflorinos, saltando en el trampolín de mis primos en su casa de La Molina como dos niños. Todo estaba bien, era el candidato perfecto a convertirse en mi enamorado pero como dicen tarde o temprano la paja o la bolsa de pelo aparece.

Un sábado le dije que no podía salir porque me sentía mal, (era cierto tenía fiebre y ganas de desaparecer de la faz de la tierra) y él me dijo que se quedaría en su casa. S salió esa noche y se fue a un bar donde estuvo coqueteando con una guapa joven de cabellos castaños que para su mala suerte era una de mis mejores amigas.

Por supuesto, que V no sabía nada de nada de que S y yo teníamos algo, pero después de ver unas fotos que coloqué justo esa noche en mi Hi5. V me llamó y me dijo que S y ella, bueno, habían estado besándose como dos desquiciados, bebido hasta morir y que en algún momento de la noche, él le dijo para ir a ‘otro lado’.

Recuperada de mi gripe, empecé a elaborar mi plan. El lunes, S se apareció en mi casa con un paquete de chocolates y una gran sonrisa en los labios. S estaba súper tranquilo y feliz, nos estuvimos besando y le dije ¿Vamos a mi cuarto?. (ningún hombre en la tierra rechaza una invitación como esa)

Abrimos la puerta de mi habitación, le saqué el polo y le abrí los pantalones, en eso de detrás de la puerta apareció V. S se congeló al ver a V , quien con una cámara fotográfica lista capturó el momento. S, frío, me preguntó ¿Qué pasa?. Cómo decirlo delicadamente, S te presentó a V, una de mis mejores amigas del colegio. S acababa de morir hace unos segundos, más blanco que un papel retrocedió con el rostro más pálido que un cadáver pero tratando de recuperar el aliento atinó a decir: Hola, mucho gusto.

V fue al ataque: ya nos conocemos o no? Recuerdas, la fiesta?. S volvió a su estado anterior y yo contrataqué: ya que establecimos que se conocen y que eres un maldito pendejo, puedes irte. Me das mi polo por favor. No cholo, esto se queda de recuerdo. No jodas y dámelo. Lancé su camiseta al patio y mi perro la atrapó. Si quieres, quítasela a I. Ahora lárgate.

S se fue a empujones de mi casa, los vecinos salieron a observar al chico que con los pantalones aún abiertos era expulsado cual rata a la calle. Espero que si me pasa algo así a mí, estés a mi lado para planear una venganza tan buena como esta, me dijo V aún riéndose.

Actualización: Para mala suerte de S, no solo se fue semidesnudo de mi casa, también sin su celular,  dos ladrones lo asaltaron a dos cuadras de su vivienda en San Borja. Bad Luck!!!





Esa chica y yo

27 10 2008

No es mi naturaleza, no es cómo lo planeé y ahí estaba con su olor a vodka, sus besos de puta de ventana y sus manos locas por tocarme. Su lápiz labial en el vaso, su mirada de vampiresa, soy su presa, me olvidé de mis principios y me rendí a mis demonios.

I kissed a girl again, se sintió tan bien que hasta empecé a dudar de mí. Será que después de tanta decepción, ya me volví lesbiana, nop. No es eso, es ella, es su maldita forma de moverse y sus besos despiadados.

La tomé de la mano, en la pista empezó a tocarme las caderas, un chico fuertote se nos acercó (el primero después de una serie de enanos horribles) y me dijo al oído: deja a tu amiga.

Mi otro Yo, estaba listo para emerger y dejarla bailando sola pero ella me retuvo, me miró y luego me dijo: quédate, vamos al baño. La seguí por mi mente pasaron un millón de cosas, todas pornográficas.

Me puso contra la pared, me besó y rompió en llanto. Me congelé, el aire de peligro y seducción se fue al diablo. La miré, le toqué el rostro y le pregunté ¿Qué te pasa?. Sabía la respuesta, en el fondo la sabía, “Tú”.

Miserable, cómo pudiste, te enamoraste de mi, cuando yo solo quería jugar, sí, soy egoísta, salí contigo un par de veces pero no para que te me pegues y te enamores. En eso me dijo “tengo novia y la engaño contigo, no quería hacerte eso” y no aguanté la carcajada, la abracé y le dije “no pasó nada, la quieres mucho”.

Salí del bar con una sonrisa, media botella de vino, las botas bien puestas y con la convicción de no volver a flirtear con una chica que tenga enamorada y con una que no la tenga.





Amigante

4 05 2008

Abrí los ojos después de un beso que jamás esperé que pasara. Lo miré a los ojos y le dije “oye esto no puede ser” y me dijo “no puede pero ya pasó” , nos miramos, cómplices de la travesura y me preguntó “¿te gustó?” y le dije “después de besar tantas veces a la misma mujer, como que te volviste algo monótono”. Nos reímos.

Así empezó está avalancha de mensajes, llamadas y mails. “R” tiene enamorada y mi conciencia, que de seguro está perdida en algún lugar, desapareció tras ese ósculo. Cuando le comenté a “A” lo que me pasaba con “R” me dijo que era “una maldita” por seguirle el juego y no detenerme. No pensaba en frenar el auto al que me había subido por una cuestión de moral, la tercera persona involucrada no se imaginó jamás que el ‘chico’ con el que andaba su enamorado, era una chica que lo traía loco.

De vez en cuando me asaltaban ataques de melancolía y me sentía mal conmigo al saber que soy la otra en una relación y que mi imposibilidad de estar con alguien me convertía en blanco fácil para ese tipo de relaciones peligrosas que pueden terminar con mi reputación. Claro está, si se le ocurre a alguno de los dos revelar el pecado cometido.

La primera vez salí con “R” a hurtadillas de una reunión para besarnos y disfrutar del peligro de poder ser atrapados, me gustó. La enamorada de “R” me ve como la mejor amiga de su amorcito, esa chica que no mata ni una mosca y a la que más de una vez le ha dicho “haz visto la mirada que te ha lanzado ese chico, te comía con los ojos, oye”. Sonreía y le decía que se acerque, si está bueno.

“R” más de una vez me dijo que le parezco un poco “sosa” a su enamorada y algo ahombrada. Si supieras lo que sabe tu amorcito. En mi cabeza, me siento como Cathryn en Cruel Intentions, jugando con los hilos de dos vidas que se encontraron hace tres años y que no tienen planeado separarse.

Puede ser que suene triste y algo ‘loser’ mi posición en este triángulo pero como decirlo sin que suene muy ‘bitch’ ni él, ni yo estamos enamorados. No siento nada por él mas que una amistad y las probabilidades de enamorarme de él son mínimas. Para simplificarlo, solo salgo con él por mero aburrimiento y lo peor es que “R” lo sabe.