Esa chica y yo

27 10 2008

No es mi naturaleza, no es cómo lo planeé y ahí estaba con su olor a vodka, sus besos de puta de ventana y sus manos locas por tocarme. Su lápiz labial en el vaso, su mirada de vampiresa, soy su presa, me olvidé de mis principios y me rendí a mis demonios.

I kissed a girl again, se sintió tan bien que hasta empecé a dudar de mí. Será que después de tanta decepción, ya me volví lesbiana, nop. No es eso, es ella, es su maldita forma de moverse y sus besos despiadados.

La tomé de la mano, en la pista empezó a tocarme las caderas, un chico fuertote se nos acercó (el primero después de una serie de enanos horribles) y me dijo al oído: deja a tu amiga.

Mi otro Yo, estaba listo para emerger y dejarla bailando sola pero ella me retuvo, me miró y luego me dijo: quédate, vamos al baño. La seguí por mi mente pasaron un millón de cosas, todas pornográficas.

Me puso contra la pared, me besó y rompió en llanto. Me congelé, el aire de peligro y seducción se fue al diablo. La miré, le toqué el rostro y le pregunté ¿Qué te pasa?. Sabía la respuesta, en el fondo la sabía, “Tú”.

Miserable, cómo pudiste, te enamoraste de mi, cuando yo solo quería jugar, sí, soy egoísta, salí contigo un par de veces pero no para que te me pegues y te enamores. En eso me dijo “tengo novia y la engaño contigo, no quería hacerte eso” y no aguanté la carcajada, la abracé y le dije “no pasó nada, la quieres mucho”.

Salí del bar con una sonrisa, media botella de vino, las botas bien puestas y con la convicción de no volver a flirtear con una chica que tenga enamorada y con una que no la tenga.





40 días y 40 noches

14 10 2008

Todo se oscurece y cuando tratas de cambiar, tu antiguo Yo empieza a llamarte desde el fondo de tu ser gritándote de que tiene que salir, beber y acostarse con algún desconocido para relajarse.  Decidí voltear la cara, taparme los oídos y hacer caso omiso a esos gritos que ,a veces, me llevan a gritar en el baño que desearía saber cómo carajos masturbarme sin sentirme estúpida por hacerlo.

Eso de alucinar que alguien me toca y meterme el dedo no me va en lo absoluto. Las ganas de arrancarle la ropa a cada chico que veo caminar crece cada día más. Parece que fuera parte de la película 40 días y 40 noches, donde el cuerazo de Josh Harnett tiene que pasar 40 días sin sexo. ¡Dios! que terrible, el que diga que puede aguantar sin sexo tanto tiempo y sin la necesidad de cantar I touch myself que tire la primera piedra.

Llevo exactamente 40 días sin tocar a nadie, sin besar a nadie, sin sentir otra piel sobre la mía y creo que ya empece a mirar cada ser humano como si fuera un pollo a la brasa y no hubiera comido en días. Hay momentos en que pienso en mi amiga con la que tuve un encuentro del tercer tipo pero simplemente no la encuentro.

No sé que hacer, hasta fui capaz de decirle a mi jefe que necesito que me devuelvan mis fines de semanas porque necesito acostarme con alguien, ando más caliente que volcán en erupción. Aún así quiero seguir con mi propósito de dejar de tener relaciones por mera necesidad o calentura, quiero a alguien que me haga soñar y a la vez ver estrellas cuando me de un beso, quiero a alguien que sea mi complemento y a la vez mi tormento pero ese quiero tendrá que esperar hasta que termine con todos mis demonios, empezando por este.





Mujer contra mujer

7 05 2008

Solo me miró, se sonrió y me besó. Mi cuerpo se congeló, sus labios delicados chocaron con los míos. Luego tomó la botella de su costado y bebió un sorbo que me pareció eterno y se lo gritó en la cara al paparulo que la estaba afanando: ella es mi novia.

Las imágenes no dejaban de pasar por mi cabeza, (al principio era un chiste pero eso se pasó de la raya) no dije nada, me limité a mirar la escena, el chico desilusionado se fue, ella me miró, me agarró de la mano y me llevó a la barra.

Bailamos juntas, super sexy, bebí y me embriagué. Era una sensación extraña, es la primera mujer en mi vida, la primera. Bailamos, dos gringos nos sacaron a bailar, ella trataba de impresionar a un tal Josh, mientras yo bailaba con Stephan. De un momento a otro, Josh y Stephan se me quedaron mirando, ella me volvió a plantar un beso. Luego entramos al baño y me dijo: nunca lo he hecho con una mujer. Se me heló la sangre.

Me tocaba el cabello y me besaba con fuerza como si quisiera arrancarme la boca. Asustada y borracha le dije, yo tampoco lo he hecho con una mujer y no pienso hacerlo jamás. No respondió, empezó a tocarme y salí del baño.

Al día siguiente, me llamó, dijo que no recordaba nada. Claro que se acuerda. Y lo sé y ella lo sabe. Me dijo para salir otra vez. Lo estoy pensando.