Expiación

23 09 2008

Hay momentos en los que te miras al espejo y no te reconoces. ¿Qué fue de esa chica que soñaba con cuentos de hadas y con príncipes en audis o ferraris (estamos en el siglo XXI el caballo está de más)? Hace dos noches me mire al espejo y no me reconocí, llegaba de una fiesta en la que no había bebido ni una gota de alcohol (milagro!) y me sentía vacía.

Me miré y pensé ¿En qué momento me volví tan cínica? ¿En qué momento empezó a gustarme este juego de besar a un extraño cada noche y no sentir nada más que sus labios y su lengua babeándome? ¿En qué momento se me ocurrió mezclar amistad con sexo de vez en cuando? ¿Cuándo fue que cree a este monstruo?

Repasé cada una de las escenas de esta catarsis y noté que esa chica desapareció en medio de su búsqueda de una cura para una desilusión. Me volví caprichosa, tal vez, hasta un pendeja sin remedio adicta al alcohol y a la juerga.

El remedio resultó ser peor y se convirtió en un estigma del cual no me desare ni cambiándome de nombre o ciudad, está ahí, está en mi, al igual que todos esos besos y esas caricias de esos tipos con los que me acosté, de las novias a las que lastimé y de los amigos que abandoné.

Mi camino se torció y terminé creando a un ser cínico que anda solo divagando entre si tener un novio o si simplemente chocarse con la realidad, mirar en su interior y darse cuenta de que traicionó todo lo que creía y que ahora no sabe quién rayos es.

No puedo culpar a J de mi problema, no puedo culpar a nadie más que a mí. Mi cinismo no tiene límites ahora me burlo de las chicas que lloran por amor, de los hombres que dicen te extraño sin pudor, me burlo de todos cuando me encantaría tener un poquito de la ilusión que ellos tienen.

La frase “hacer el amor” se convirtió en mi diccionario en algo tan simple como ir al baño y mear. Ahora cuando me gusta alguien me saboteo a mi misma para deshacerme de él sin sentir culpa. Eso de quiero conquistarte y subirme a tu auto ( insisto el caballo pasó de moda) lo veo tan fuera de mi alcance que esta suerte de expiación me hace notar que debo de dejar de caminar y vivir la vida loca para recordar quién era, antes de la ruptura, antes de la relación, antes de que mi mundo colapsara cual castillo de naipes.





La canción de la borracha

28 07 2008

Unos tragos de más, un compañero insulso y un sarcasmo me llevaron a cometer locuras en un bar.  Dos direcciones en una servilleta, carcajadas hipócritas, el fondo de un vaso y tus dedos en mi. Cometí un pecado, el más grande de todos, llamar a ese chico que podría ser el inicio del fin de mi gitanía.

Agarré el celular y marqué su número, me contestó, no recuerdo lo demás. Con la mente en blanco, después de borrar cinta por tantos tequilas llegué al trabajo. No recordaba que lo había llamado, sabía que lo había hecho por que tenía su número registrado en mi celular.

Eran las cuatro de la tarde cuando llegó, me miró raro, y pensé “la cagué”. M me miraba de vez en cuando y se sonreía, qué manera de torturarme, si quieres decir algo, dilo ya, carajo no me mires como cojudo y te rías.

Seguí escribiendo como si nada pasara, pasé por su lado para agarrar mi botella de agua y me dijo “Hola, Fiorella” con una sonrisa pícara, por la cual estuve a punto de derretirme, sin embargo, permanecí quieta (como siempre) y le dije Hola M, se sonrío.

Carajo y dale con las sonrisas. Me siguió hasta la kitchenet y me dijo “me llamaste ayer”, dios mío la jodí, estoy segura que le dije que me gusta, se lo dije,ptm. “¿si??? y qué ¿fue??”, “¿qué? ¿no te acuerdas?”, no tarado como te explico que no me acuerdo el nombre del pata con el que amanecí.

“No me acuerdo”, admití segura de mi misma, él me miró y me dijo, “nada, solo me dijiste que te gusto, que te mueres por mi y que quieres hacerme el amor de todas las formas posibles”, dios eso sonó a mi, me pusé roja (repuesta involuntaria que tiene el cuerpo cuando te descubren) ¿qué?

Se sonrío y me dijo “nada de eso, me dijiste algo pero no se te escuchaba bien por la bulla pero no necesitas decirme nada ya sé que te gusto”. Me cayó como baldazo de agua fría y lo único que atiné a decir fue: si me gustas, bye.

Si se preguntan por qué el video de Britney Spears en How I met your mother, bueno es para que entiendan un poco como me comporto cada vez que M me habla, ahi esta, igual que Abby. (Lo sé, super loser de mi parte)