Después de esa relación que me mandó a comer chocolates y emborracharme como desquiciada, descubrí que era el momento de mirar hacia adelante y seguir con mi vida normal.
Me sentí fatal y claro está, que J me hizo el corazón papilla pero yo no fui del todo buena tampoco. Después de ese capítulo negro en mi vida amorosa, seguí trabajando como siempre, tratando de dejar a un lado los malos pensamientos y esos demonios que, de vez en cuando, me atormentan cuando pienso que J está con otra chica y la está pasando bien.
Me enfrasqué en mis textos y en mis ilusiones de un futuro mejor. Anoche, me fui a una discoteca y ya no me sentí como un punto negro en una bata negra. Soy un pez en el agua, conocí a un chico genial con el que intercambié opiniones y algunos fluidos bucales.
Me divertí y me di cuenta de que, tal vez, el no tener una relación sea lo mejor por ahora. Sé también que, aunque todavía no me recupero del derrumbe, puedo seguir imaginando que construiré un edificio más bonito con alguien más.
Hace poco conversé con J y se ha vuelto cristiano, ya no toma, ya no fuma y sobretodo busca una chica ideal, una pareja para toda la vida. Conversamos y nos dimos cuenta de que lo nuestro no funcionó por que nunca nos perdonamos el daño que nos hicimos. Fue genial el encuentro. Una nueva etapa empieza hoy.
